El pasado domingo 3 de junio tuve la suerte de compartir visita a la bodega y viñedos de Vinos Ambiz con Mar Galván. Conocí a Mar en la presentación de la nueva bodega de Alfredo Maestro en Navalcarnero, donde compartimos mesa con Fabio Bartolomei, y ya allí quedamos en que haríamos una visita a Vinos Ambiz cuando viniera a Madrid. Mar es enóloga, escritora y sobre todo poeta, y una apasionada de los vinos naturales. Esta doble faceta de enóloga y escritora hace que sus artículos relacionados con el vino y sus notas de cata cobren un carácter especial y vayan mas allá de una fría descripción, resultando amenos y descriptivos, rozando la poesía.
Empezamos la vista por el viñedo de Carabaña. En una zona de monte bajo, con ligera inclinación, orientado al norte, lo que le hace aprovecharse de los rocíos mañaneros y dividido en tres parcelas, una de mayor tamaño y otras dos pequeñas parcelas, una separada por la carretera y la segunda en la parte mas alta separada por un camino. En total casi una hectárea de Airén y Tempranillo mezclados al azar, tal y como era costumbre hace muchos años cuando se mezclaban las variedades en una misma parcela. Las cepas tienen unos 40 años de edad, y cuentan con cubierta vegetal, lo que permite que la biodiversidad existente en la zona evite la existencias de plagas, eliminando el “bicho bueno” al “bicho malo” por decirlo de una forma sencilla. Con esto se consigue eliminar el uso de química doblemente. No se usan herbicidas, y no se usan plaguicidas. Lo único malo de estar en zona de monte es la existencia de una importante población de conejos, cuyas madrigueras pudimos ver, y que en determinadas ocasiones han mermado la producción de uva.
A continuación, nos desplazamos a unos 10 km, al viñedo de Villarejo. A diferencia del de Carabaña este Se encuentra en una zona mas llana, pero también con ligera inclinación y esta vez orientado al Este, lo que le permite mayores horas de insolación. Este es un viñedo de casi una hectárea de la variedad Malvar, propia de la zona, y que por el grosor y lo retorcido de las cepas muy bien podrían ser centenarias. También cuentan con cubierta vegetal y su cultivo es 100 % libre de química
Tras los viñedos nos acercamos a la bodega de Morata, donde Fabio ya había puesto a refrescar sus vinos blancos. Comenzamos la cata por el Airén de Carabaña de 2011, un vino limpio, fresco, de trago fácil, el vino mas ortodoxo de la bodega, con una elaboración tradicional, pero con una peculiaridad, y es que durante su reposo en el depósito le salió un velo parecido al de los vinos de Jerez, dándole una personalidad especial. Después catamos los vinos estrellas de la bodega, cada uno con un proceso de elaboración que los hace únicos, vinos marcados por un carácter apabullante. Un Airén de Carabaña de Maceración Carbónica, un Malvar de Villarejo elaborado al modo de los tintos, es decir, en contacto con los hollejos, técnica de antigua tradición en la zona y ya casi en desuso, conocida como vino de “sobremadre”, y mas conocida a nivel internacional como “orange wine” o “vino naranja”, por el color que adquiere el vino. Y por último un Malvar fermentado y criado durante seis meses en tinaja de barro, vino experimental este año, pero que dado los buenos resultados obtenidos tendrá su continuidad en próximos años. El problema es que la tinaja es pequeña y la cantidad muy limitada, pero Fabio anda en busca y captura de una tinaja de mayores dimensiones, así que si conocéis de alguien que se la pueda ceder, no dudéis en decirlo.
A continuación pasamos a los tintos, lamentablemente en el 2011 la cosecha fue minima (por culpa de los conejos), pero afortunadamente todavía le quedan vinos del 2010. Primero catamos el vino elaborado en colaboración conmigo, Las 5 en Punto, con 80 % de Tempranillo de Carabaña, y después otras cuatro variedades al 5 %, Garnacha, Syrah, Petit Verdot y Airén, siendo las tres tintas compradas a agricultores de confianza que cultivan en ecológico, y el Airén también de Carabaña. El vino estuvo después 5 meses en una barrica nueva de roble americano, y en la actualidad lleva unos 8 meses de crianza en botella. Si bien al principio, nada mas sacar el vino de la barrica, pensamos que predominaba la madera, tras la crianza en botella se ha redondeado y afinado, y se ha convertido en un vino agradable y fácil de beber, y las notas mas maderizadas han dejado paso a la fruta. Este vino no va a tener continuidad con la cosecha de 2011, que como dijimos fue escasa, pero si trataremos de hacerlo con la cosecha del 2012
El segundo tinto que probamos fue un coupage de Tempranillo, Syrah y Petit Verdot, pero esta vez con crianza de mas de 12 meses en barrica usada francesa, también con uva del 2010, y que aún no está embotellado, un vino que aún aguanta algo mas de crianza y del que a buen seguro reservaré algunas botellas para mi bodega particular.
Tras la cata, una agradable comida en la terraza del restaurante La Tinaja de Morata, maridada con los vinos que llevó Fabio de la bodega
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