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Tabernas de vinos por el centro de Madrid

En primer lugar he de decir que este recorrido lo hice hace ya un par de años, por lo que es posible que alguno de los locales haya sufrido alguna variación

 

El recorrido refleja un itinerario que tiene su origen en la estación de Atocha y termina en las “cavas”, alta y baja, con lo cual lo mejor es usar el transporte público, la mejor opción para visitar el centro de Madrid, más aún cuando se trata de ir de vinos.

 

Por tanto, saliendo de la estación de Atocha, encaramos la calle de mismo nombre, y nos disponemos a subir una buena cuesta, por lo que es aconsejable haber realizado un buen desayuno. Si no ha sido así, podemos hacer una parada antes en el bar “el brillante”, frente al museo Reina Sofía, y tomarnos un buen bocata de calamares, también conveniente para encarar una larga jornada de vinos.

 

Subimos la calle Atocha por la acera de la izquierda, y antes de llegar a la plaza de Antón Martin cogemos la calle San Eugenio, y enseguida, a la izquierda también, aparece nuestra primera parada, la Vinícola Mentridana, en el nº 9. La fachada ya nos dice que entramos en un sitio especial, conservando la típica portada de los negocios de antaño, con el nombre en el centro y el nº de la calle a ambos lados. Como podreis comprobar después en la galería fotográfica, esto mismo se repite en la mayoría de locales.

 

Una vez dentro nos inunda un aire colonial, parece que nos hayamos teletransportado a la  vieja Habana. El local se encuentra rodeado de estanterías de madera donde las propias botellas ejercen de decoración, y un par de columnas historiadas terminan de adornar el local. En cuanto a los vinos quedaremos saciados con su extensa carta, y es muy de agradecer las dos pizarras, una para los blancos y otra para los tintos

 

Nuestra siguiente parada será Aloque, en la calle Torrecilla del Leal nº 20. Para llegar allí seguimos bajando por la calle San Eugenio hasta cruzarnos con la calle Santa Isabel, que tomaremos hacia la derecha, y enseguida cogemos a la izquierda la calle Tres Peces cuya primera intersección es la calle del Aloque

 

Aquí, además de un buen vino puedes disfrutar de una buena comida. Yo me tomé un salmorejo como el mejor de Andalucía. El local no es muy grande , pero si muy acogedor, con buena música, y tampoco falta la pizarra con los vinos.

 

Salimos del Aloque, y por la calle Esperanza cogemos la calle Ave María para llegar a Lavapies, donde nos encontramos en el nº 40 con Casa Montes, pequeñisima taberna, típica donde las haya, un poco destartalada, pero con un encanto como ninguna otra en Madrid, gracias a la simpatia de su dueño, Cesar, y a la curiosa forma de mostrar los vinos, con un folio escrito a mano donde recita diversas coplillas sobre ellos. Este local está por veces cerrado, por lo que en la actualidad no sé si podrá incluirse en la ruta, aunque es recomendable acercarse por si acaso.

 

Tomamos ahora dirección norte, subiendo por la calle Lavapies hasta desembocar en la plaza de Tirso de Molina, tomando a la izquierda la calle del Duque de Alba para llegar a  la Plaza de la Cebada. Aquí encontramos nuestra siguiente estación, el Retrobar (Plaza de la Cebada, 3), local de decoración retro y especializado en vinos de Madrid, donde tenemos una abundante carta de tostas y raciones.

 

Y ya estamos casi al final de nuestro viaje, sin embargo aún quedan muchos sitios por visitar, ya que las calles Cava Alta y Cava Baja concentrar multitud de tabernas de vinos. Contigua a la plaza de la Cebada se encuentra la plaza del Humilladero, que los dias soleados concentra gran cantidad de gente y se vive un ambiente festivo, con grupos callejeros tocando música. De esta plaza parten las cavas Alta y Baja, calles que discurren en paralelo, por lo que yo recomiendo tomar la Cava Alta en sentido norte, para después bajar por la Cava Baja en sentido sur. En cualquiera de estos locales podrá degustar una gran cantidad de vinos, pinchos y raciones, por lo que haremos un recorrido rápido por todos ellos.

 

Cava Alta

 

Las Cosas del Tony, en el nº 32, restaurante con vistas a la Cava Baja

 

Viuda de Vacas, en el nº 23, es un negocio centenario, ofrecen comida casera a buen precio y una amplia carta de vinos

 

Taberna Matritum, en el nº 17, ofrece gran carta de vinos y pinchos de diseño

 

Nunc est Bibendum, en el nº 13, para comer, cenar, o simplemente picar algo en la barra con un buen vino

 

 

Cava Baja

 

En esta calle se concentran mas de 40 locales dedicados a la restauración y el ocio nocturno. A continuación un listado de algunos de los locales especializados en vinos:

 

Diaz y Larrouy, en el nº 6

 

Taberna la Concha, en el nº 9

 

La Chata, en el nº 24

 

Pintxos Vascos, en el nº 26

 

Casa Lucas, en el nº 35

 

Taberna Tempranillo, en el nº 38

 

 

 

Galeria Fotográfica

 

 

Vinicola Mentridana

Vinicola Mentridana

 

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Interior de Vinicola Mentridana

Interior de Vinicola Mentridana

 

 

.Pizarras con los vinos de V. Mentridana
Pizarras en la V. Mentridana

Vista de la Calle del Ave Maria

Vista de la Calle del Ave Maria

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El Casa Montes

El Casa Montes

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Coplillas en las botellas de Casa Montes

Coplillas en las botellas de Casa Montes

 

Retrobar

Retrobar

 

Casa de comidas Viuda de Vacas

Casa de comidas Viuda de Vacas

 

Taberna Matritum

Taberna Matritum

 

Pizarra de vinos

Pizarra de vinos

 

En el Matritum

En el Matritum

 

Copa y pincho

Copa y pincho

 

Nunc est Bibendum

Nunc est Bibendum

 

Diaz y Larrouy

Diaz y Larrouy

 

Taberna la Concha

Taberna la Concha

 

La Chata

La Chata

 

Pintxos Vascos

Pintxos Vascos

 

Casa Lucas

Casa Lucas

 

Taberna Tempranillo

Taberna Tempranillo

 

Para quitar de los vinos

Para quitar de las botellas

 

Entre El Humilladero y La Cebada

Entre El Humilladero y La Cebada

 

Musicos brasileños en El Humilladero

Musicos brasileños en El Humilladero

 

Ambientazo en El humilladero

Ambientazo en El humilladero

 

Plano de la ruta

Plano de la ruta

 

 

 

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Vinos artesanales de San Rafael: los vinos naturales argentinos

Recientemente recibí un comentario de Virginia Leopardi en el Blog. Virginia es productora de vino artesanal en San Rafael, al sur de la provincia de Mendoza, que es la principal zona vitivinicola de Argentina, y a través de su mensaje me despertó la curiosidad por conocer que se está haciendo en materia de vino a ese lado del mundo. Comienza así una nueva serie de reportajes sobre la viniviticultura al otro lado del charco, centrándonos en este caso en los vinos artesanales de San Rafael.

 

La historia vitícola de San Rafael comienza hacia 1880, con inmigrantes provenientes de Italia, España o Francia entre otros, gentes que ya cultivaban la uva en sus lugares de origen y que trajeron consigo sus variedades y sus conocimientos, convirtiéndose con el tiempo en uno de los principales motores económicos de la región.
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La zona está regada por los ríos Atuel y Diamante, y protegida de los vientos fríos del oeste y sur, por la cordillera de Los Andes y la Sierra Pintada, contando con un área de cultivo de unas 12.000 has. En cuanto a las variedades, la que se encuentra en  mayor proporción  es la Bonarda, que se piensa es descendiente del Cobeaux frances. Sin embargo, en Argentina se ha convertido en una uva completamente nacional, con cualidades propias. El resto de variedades de la zona son la Malbec, Cabernet Sauvignon, Pedro Ximenez, Chenin, Syrah, Chardonay, Merlot, Tempranillo, Torrontes Riojano, Sangiovesse, Semillon, o Tocai Friulano entre otras.

En este área se concentran multitud de bodegas, muchas de ellas pertenecientes a tradicionales familias sanrafaelinas. Sin embargo, y como es habitual en mis reportajes, vamos a centrarnos en un grupo de productores llamados artesanales, ya que son los que más se acercan al concepto de vino natural.

 

La elaboración de estos vinos artesanales está regulada por el I.N.V. (Instituto Nacional de Vitivinicultura) como “vino casero apto para el consumo”. Esta denominación está destinada a producciones artesanales que no superen los 4.000 litros.

 

El Grupo de Elaboradores de Vino Artesanal de San Rafael celebra cada año Envinarte, que podría ser algo parecido al Salón de Vinos Naturales que se celebra en España. Es un  encuentro anual de los elaboradores de vino casero, en el cual convoca a participar a los productores de San Rafael y General Alvear. Un evento que tiene por objetivo unir a los elaboradores de la zona para lograr, que sean cada vez mas reconocidos y valorados a través de una constante mejora en su calidad. Envinarte es un espacio de encuentro, competencia, examen y degustación de vinos artesanales. 

 

Dentro de estos productores se encuentran los vinos de Virginia Leopardi, elaborados bajo la marca de “finca La Rosendo” que podríamos considerar como dignos representantes de los vinos naturales en Argentina

 

La lectura de la información contenida en su página web http://fincalarosendo.com.ar , nos permite conocer mejor la filosofía que impregna estos vinos.

 

Para prevenir las enfermedades del parral se elaboran remedios a base de plantas y minerales. Las uvas, de la variedad Syrah, están libres de pesticidas y agroquímicos ya que se rigen por parámetros de producción natural o ecológica aún mas exigentes que los que marca la ley., usando compostajes y pasturas para proteger de la erosión y las altas temperaturas, cosechando a mano solo los mejores racimos y utilizando las propias levaduras de la uva, o levaduras seleccionadas que se siembran en los mostos.

 

Tras la fermentación, el INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura) analiza los vinos y  una vez aprobados, se realizan los trasiegos, estabilización, clarificación y filtrado. Una vez embotellado se realiza una guarda mínima de tres meses.

 

A pesar de practicar agricultura ecológica, en Finca La Rosendo no están certificados. La explicación, para no ser desvirtuada por mí, la transcribo integramente de su página web:

 

“Trabajamos toda la finca con los parámetros de la agricultura ecológica, sin embargo la certificación a través de empresas privadas no es el camino que elegimos para comercializar nuestros productos. Practicamos la autocertificación y promovemos el comercio directo entre productor y consumidor a precios razonables para los dos (comercio justo), esto significa que la persona que adquiere algo de lo que producimos, nos conoce, ya sea a través de la página, por haber visitado la finca o por comentarios de terceros.”

 

En definitiva, y empleando las palabras de Malena que tanto me fascinan, una actitud ante la vida más que un simple negocio.

Revidox: Resveratrol concentrado

El pasado 11 de febrero, en mi post titulado “el futuro de la viniviticultura”, comentaba la posibilidad de que en el futuro se hiciese vino disolviendo una pastilla en un vaso de agua. Pues bien, hoy leo la siguiente noticia:

Madrid, 16 abr (EFE).- Un nuevo complemento alimenticio natural, cuyos efectos serían comparables a los de un elixir de la juventud, y que ha sido desarrollado por un equipo de científicos del CSIC, es capaz de concentrar en una sola cápsula los beneficios de la ingesta de 45 kilos de uva tinta o el equivalente en botellas de vino. 

Dicho producto recibe el nombre de revidox y cada pastilla vale alrededor de un euro. Por lo visto lo que hace es potenciar hasta 2.000 veces los efectos del resveratrol, presente en las uvas tintas y por tanto en el vino, y al que se le atribuyen efectos como la prolongación de la vida celular, reducir los problemas cardiovasculares y prevenir el cancer. En concreto se elabora a partir de Garnacha y Monastrell

El articulo continua diciendo lo siguiente:

El resveratrol ha demostrado tener un claro papel favorecedor de la longevidad de los organismos, porque activa las sirtuinas (genes de la longevidad), unas proteínas reparadoras de los daños celulares causados por el paso del tiempo, según los resultados demostrados en infinidad de estudios científicos.

La gran novedad en este caso es que los científicos han conseguido concentrar en una sola cápsula la cantidad mínima efectiva de resveratrol para el consumidor, teniendo en cuenta que la presencia en la uva de esta sustancia es mínima y muy variable, incluso en una misma especie, debido a que sus niveles de concentración dependen de muchos factores, en su mayoría ambientales.

De la lectura de este artículo saco las siguientes conclusiones:

– En primer lugar, que no andaba yo muy desencaminado cuando hablaba de un vino encapsulado. No es exactamente lo que yo planteaba, pero se le parece

– En segundo lugar, y quizá lo más importante, que se demuestran los beneficios del vino, bebido con moderación, por los benevolos efectos del resveratrol.

– En tercer lugar, nos pone en la disyuntiva siguiente: Me tomo la pastilla, o me tomo una copa de vino  diaria durante las comidas. Yo me quedo con la segunda opción, y aunque no haya tanta concentranción de resveratrol en una sola copa, es seguro que lo disfrutaré mucho mas que con una pastilla, que lo mismo se me atasca en el esófago. Y poco a poco, copita a copita, mis dosis de resveratrol irán aumentando

Bodegas Aruspide: Tradición y nuevos aires para Valdepeñas

La bodega Arúspide es una bodega con apenas una década de vida, fruto  de la unión de unos entusiastas del vino de las mas diversas procedencias profesionales. Se establecieron en una antigua bodega de Valdepeñas, que reabilitaron conservando su sabor tradicional, conservando la sala de tinajas, obviamente como pieza de museo y salón de usos multiples, no para vinificar.

Asimismo, debido al crecimiento experimentado, tuvieron que ampliar sus instalaciones en un nuevo recinto que multiplica sus posibilidades de producción y crianza.

En su elaboración no solo respetan esa tradición con vinos de corte clásico, sino que también se caracterizan por su innovación a la hora de la vinificación, siendo pioneros en la zona en la elaboración de vinos por maceración carbónica, con sus Ágora maceración (dos tintos de tempranillo y un blanco de Verdejo) y con productos como el Landó, un mosto parcialmente fermentado con un resultado espectacular, tanto el blanco de Airen como el rosado de Syrah, o el Ágora Novo, un vino dulce de vendimia tardía con una corta crianza en barrica.

La vista la realicé de manos de José Sanchez-Barba, enologo de la bodega, una persona joven y de gran inquietud autor de tan singulares vinos, que pone pasión en todo lo que hace.

La bodega cuenta con un programa de visitas guiadas y organización de eventos, así como un museo y un club de vinos, que refuerzan su caracter innovador

Antigua sala de tinajas de barro

Antigua sala de tinajas de barro

Nave subterranea de crianza

Nave subterranea de crianza

Patio de la nueva bodega

Patio de la nueva bodega

Torrederos: Un proyecto para salvaguardar la calidad de la uva

Continuamos en la Ribera Burgalesa, concretamente en Fuentelisendo, pegado a la carretera de Aranda a Valladolid. Tuve la oportunidad de visitar esta bodega gracias a un amigo, con familia en Nava de Roa, y cuyos parientes son socios de la bodega

El origen de la bodega está en la unión de unos cuantos viticultores de la zona que vieron que el potencial de su uva se echaba a perder al vender sus frutos a otras bodegas, por lo que decidieron unirse para salvaguardar la calidad de sus cosechas. Los viñedos, de la variedad Tempranillo,  están próximos a la bodega, con lo que viñedo y vinificación  son responsabilidad directa de ellos, cuidando todos los procesos para que los caldos expresen todo el potencial de la materia prima. La sala de barricas se encuentra semihundida en la tierra, lo que garantiza una temperatura adecuada durante todo el año.

La gama se compone de cinco productos, todos tintos, desde un vino joven a un reserva, pasando por un roble de corta crianza en madera, un crianza y un selección.

Sala de barricas

Sala de barricas

 

Detalle de una de las barricas

Detalle de una de las barricas

 

Aprovechando nuestra visita a la bodega tuvimos la oportunidad de visitar el antiguo lagar del pueblo, que había sido recientemente reconstruido, destacando la impresionante viga de madera original

Antiguo lagar

Antiguo lagar

Detalle de la puerta de entrada al lagar

Detalle de la puerta de entrada al lagar

 

Tambien tuvimos la oportunidad de visitar las antiguas bodegas subterraneas en Nava de Roa, con varios siglos a sus espaldas. Son bodegas muy comunes en la zona, escavadas en la tierra y con una profundidad variable, a veces con varios niveles, al modo de minas, con diversas galerias y salas más amplias donde se criaba el vino, y que hoy en día sirven de lugar de reunión para los vecinos del pueblo.

La temperatura en el interior es constante todo el año, en torno a los 11 grados, y la humedad se mantiene gracias a la perfecta ventilación que proporciona la propia escalera de acceso y las zarceras (respiraderos). Además, la total ausencia de luz, ruido o vibraciones, hacían que la crianza de los caldos fuera excelente. Y esta es otra de las curiosidades. Tras entrar por una angosta y empinada escalera, encuentras en las naves subterraneas grandes toneles de madera, que obviamente fueron introducidos desarmados para despues ensamblarlos dentro de la bodega.

Interior de una de las bodegas subterraneas, donde se aprecia el gran volumen de las barricas

Interior de una de las bodegas subterraneas, donde se aprecia el gran volumen de las barricas

Fuentenarro: Ribera burgalesa

Visita realizada en Octubre 2007

La Ribera del Duero tiene más fama por sus bodegas de “la milla de oro”, en la provincia de Valladolid, donde es posible que estén los vinos más caros y conocidos, pero yo como siempre me dirijí a una pequeña bodega en busca de un vino más auténtico, en donde las cosas solo se saben hacer de una forma: con pasión y amor por el vino desde la viña hasta el momento de la elaboración.

Estamos en La Horra, en la provincia de Burgos, en los viñedos más altos de La Ribera, y quizá la zona en la que, por sus características de altitud, suelo y clima, se den las mejores condiciones de toda la denominación. No en vano, algunas de esas famosas bodegas cultivan aquí parte de sus cosechas.

La bodega es Fuentenarro, y Pedro Perez la persona que está detras ocupandose de que todo se haga de la mejor manera posible, y sobre todo que sus vinos sean un fiel reflejo de lo que la uva es capaz de dar, sin ningún tipo de interferencias, tal y como reza en su contraetiqueta “Confiamos a nuestros viñedos el buen hacer de nuestros vinos”

Fachada exterior de la bodega

La bodega no es ostentosa y lujosa, pero aquí eso no es necesario. Lo importante es hacer y madurar los vinos, y para eso si está muy bien ideada. Una planta superior donde fermenta el vino en los depósitos de acero y una bodega subterranea, justo debajo, para que todo el trasiego se haga por gravedad, interfiriendo lo más mínimo en el vino, y conservando una temperatura constante todo el año.

Bodega subterranea

La gama que actualmente se comercializa comienza en un vino con cuatro meses de barrica, continua con un crianza de doce meses, y un muy especial vendimia seleccionada, con los mejores frutos, de viñedos que en ocasiones superan los 80 años, y cuya fermetación maloláctica ha sido realizada en barricas de roble francés y americano. Pero esto es solo el principio, ya que muy pronto tendremos el vino estrella de la bodega, un reserva que pudimos probar en exclusiva y que sin duda sorprenderá por el exquisito respeto de la madera hacia la fruta.

Sin duda fue un lujo visitar a Pedro, escucharle y probar sus vinos, y como no rellenar mi bodega con sus caldos.

Pedro , Nacho y amigos

Gama de Fuentenarro

El consumidor debe saber

Interesantisimo artículo que he rescatado del blog de la bodega Marenas, uno de los integrantes de la asociación de Productores de Vinos Naturales.

Poco voy a comentar, puesto que se explica por si mismo. Aunque os dejo el enlace, que merece la pena leer en su totalidad, he extraido la parte que más duele al mundo del vino en general, la que no interesa que se sepa, y quizá por eso haya tanto empeño ultimamente en descalificar los vinos naturales, porque ellos pueden presumir de no usar nada de esto.

http://bodegamarenas.blogspot.com/2008/05/asociacin-de-productores-de-vinos.html

Esto es lo que podría llevar el vino que habitualmente compra la mayoría de consumidores:

“¿Qué te parecería si en la etiqueta de tu vino leyeras todo esto?

“Ingredientes: Uvas (Cabernet Sauvignon), bicarbonato de potasio, antioxidante (ácido ascórbico), estabilizador (bitartrato de potasio), preservantes (metabisulfito, SO2), nitrógeno y aromas autorizados.
Elaborado utilizando: levaduras seleccionadas, nutrientes de levaduras y sulfato de cobre. Clarificado con: clara de huevo, bentonita y enzimas pectolíticas”.

Pues bien, debes saber que eso es lo que llevan casi todos los vinos, en mayor o menor medida, además de residuos químicos de pesticidas,… en mayor cantidad la uva que se recolecta a máquina.
Quizás algunos omitan algún ingrediente, pero hay otros que he dejado de enumerar.

Todo eso no lo sabe el consumidor porque no es obligatorio ponerlo en la etiqueta y cree que el vino es natural. Lo único que es obligatorio poner desde el año 2007 es la indicación de que CONTIENE SULFITOS, pero no su nivel. (Todos contienen). Se modificó la legislación porque suele dar reacciones alérgicas a cada vez mayor número de personas.
En cambio estamos pagando mucho dinero por algunas botellas.”