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El desastre natural de la bahía de Portmán

Bahia de Portmán antes y despues de los vertidos


Imagenes tomadas del blog Divergencias http://divergencias.typepad.com/divergencias/2005/05/baha_de_portman.html

Hoy no voy a hablar de nada relacionado con la viniviticultura, aunque si está relacionado con el espíritu de respeto hacia nuestro entorno que implica el vino natural. En raras ocasiones he escrito en el blog de cuestiones diferentes al vino, pero hay ocasiones en que lo creo necesario.

Recientemente he estado de vacaciones en La Manga (Murcia) y siempre me gusta conocer la zona donde paso las vacaciones, por lo que suelo hacer excursiones por los alrededores. Yo, como nacido y criado en ciudades mineras (Linares y Puertollano respectivamente) me interesé por la zona de las minas de La Unión y Portmán. En general toda la montaña está muy degradada, con grandes explotaciones a cielo abierto que no han sido regeneradas, numerosas montañas de escorias y restos de viejas minas sin recuperar como valor arqueologico industrial. Vamos, aquello parece mas que has aterrizado en Marte. En Portmán nos acercamos por una pequeña carretera que llega hasta la bahía. Allí descubrí como una especie de playa con una gran distancia entre el mar y la montaña, parecida a las que se forman en el norte con las mareas bajas, pero con un color muy raro, se veía que no era arena limpia.

En estos días me he dedicado a buscar en Internet información de las zonas por las que he pasado, y al interesarme por la bahía de Portman he leído esto que os copio directamente de la Wikipedia. El texto es un poco largo pero merece la pena su lectura. Después del texto os dejo mis impresiones al respecto:

El desastre natural de la bahía de Portmán
“La destrucción de la bahía y el puerto de Portmán, al sur del municipio de La Unión, ha sido uno de los mayores atentados ecológicos del Mediterráneo.
Desde los inicios de su explotación, en 1957, de las piritas de la Sierra Minera, la compañía Peñarroya-España produjo enormes cantidades de escombros minerales, resultado de los métodos de extracción a cielo abierto que utilizó como forma de abaratar costes. Se han calculado en unos 315 millones de toneladas de estériles minerales entre 1957 y 1987, fecha de cierre de las explotaciones. En los primeros momentos, esos escombros eran depositados al pie de las canteras, formando grandes terreras, pantanos, etc, que han destruido el paisaje original de la Sierra. Sin embargo, el problema mayor provino de los residuos procedentes del lavado de los materiales para la obtención del mineral. Por su fluidez y volumen, era muy caro depositarlos en balsas o pantanos.
Ante esto, y ya antes de iniciar la explotación, la empresa francesa Peñarroya, se planteó la opción de reducir costes arrojando los estériles de sus lavaderos directamente al mar Mediterráneo. Desde 1950 solicitó a las autoridades de costas el permiso para esos vertidos, lo que le fue denegado en dos ocasiones, en 1954 y 1957. Las autoridades tuvieron en cuenta la toxicidad de los vertidos y la turbidez que se provocaría en el agua, con la consiguiente pérdida de recursos pesqueros.
Sin embargo, en enero de 1958 las autoridades cambiaron de opinión, tras reuniones con los representantes de la empresa. Se permitirían los vertidos con ciertas condiciones: que los vertidos se harían por tubería submarina, al menos a 400 metros de la costa; que sería una solución temporal (5 años), que se indemnizaría a los pescadores; que no se aumentaría el número de lavaderos ni su capacidad a no ser que se construyeran balsas de almacenamiento de estériles en tierra; y que si se demostraran los daños al medioambiente los vertidos serían paralizados.
Evidentemente estas medidas no fueron cumplidas. En 1961, por orden ministerial de 8 de noviembre de 1961, se redujo a 250 la distancia de los vertidos a la costa y se redujeron las limitaciones, bajo la teoría de que las corrientes los empujarían hacia mar abierto, cosa manifiestamente falsa.
En 1965 comenzaron a notarse los efectos de los vertidos. La propia empresa admitió internamente que la bahía de Portmán sería colmatada en poco tiempo, y que sería necesaria una nueva estrategia para continuar deshaciéndose de los estériles en el mar. La solución que encontraron fue la de plantear la irrelevancia de Portmán como puerto.
En efecto, desde 1966 la Dirección General de Puertos se planteó el cierre, o al menos la reducción de los vertidos, ante la progresiva inutilización del puerto de Portmán, considerado puerto de refugio, y se exige el dragado del puerto a la empresa responsable. En 1967 se repiten las quejas desde la Jefatura de Minas de Murcia. Ante esto, Peñarroya hace tímidos intentos de dragado de la bahía.
Sin embargo, los objetivos de la empresa son totalmente opuestos. Estudia ampliar la producción de mineral abriendo nuevas canteras en la Sierra, y necesita ampliar la capacidad de sus lavaderos. En una decisión clave, desarrollaron una estrategia clara. Solicitan la anulación de la declaración de puerto de refugio de Portmán y el permiso de ampliar el volumen de vertidos. A cambio se ofrecen a ceder terrenos para construir un nuevo puerto en Cabo de Palos. En junio de 1967, tras reuniones con el ayuntamiento de Cartagena (que no tiene jurisdicción sobre Portmán pero sí sobre Cabo de Palos), y con la Dirección de Puertos de Murcia, se hace la oferta definitiva: los terrenos para la construcción de la dársena de Cabo de Palos más 4.000.000 de ptas de la época de “indemnización”. La oferta se presenta como promovida por los vecinos de cabo de Palos, a los que la empresa ayudará “graciosamente”. A cambio se pide el abandono de Portmán. Es el momento en el que la urbanización turística de La Manga está a punto de comenzar, apoyada desde el Ministerio de Información y Turismo.
Entonces aparece la primera reacción pública contraria a los vertidos. El alcalde de La Unión manda un escrito al gobernador provincial, en él plantea la oferta de la multinacional francesa como la total desaparición de ese pueblo minero y pesquero, y privaría al Municipio de una fuente de explotación, cara al turismo, único recurso que habría de quedar cuando, al cabo de no muchos años, se agoten los yacimientos. Unas protestas proféticas.
Obviamente, esa protesta no tiene efectos. El 15 de diciembre de 1967 se publica una orden que anulan los tímidos trabajos de dragado con los que se obligaba a Peñarroya a reducir el impacto de los vertidos. Poco después, el 21 de julio de 1969, una orden del Ministerio de Obras Públicas eliminaba todos los límites a los vertidos de estériles minerales al mar.
Nada de esto puede extrañarnos. En julio de 1968 se constituye la empresa Peñarroya-España, en cuyo consejo de administración aparecen con un 2% de participación personajes con fuertes lazos con los núcleos de poder del franquismo. Además, la empresa francesa tuvo la habilidad de mezclar sus intereses con los del ayuntamiento de Cartagena, los de los promotores que estaban iniciando su expansión en La Manga y con la política expansiva del Ministerio de Información y Turismo. Precisamente en el momento de publicación de la orden ministerial, se aportan por parte de la empresa los terrenos donde se construirá el puerto de Cabo de Palos, más 25.000.000 de ptas para su construcción. Obviamente, los beneficios esperados serían inmensamente superiores. De hecho, ese acuerdo permitió la salida de un estrangulamiento de los beneficios y el inicio de un proceso de gran crecimiento de la producción. Se puede ver esto en el valor de la producción de plomo de la fundición de Peñarroya en Santa Lucía.
Un intento de dar a conocer la realidad en la prensa, en el diario madrileño Pueblo, fue ahogado de forma inmediata por las “presiones de arriba”.
El ayuntamiento de La Unión hizo entonces un último intento. Elevó un recurso de reposición ante el Ministerio de Obras Públicas, que fue rechazado, y a continuación un recurso a los tribunales. El 21 de diciembre de 1971 el Tribunal Supremo falló de forma definitiva. En una asombrosa sentencia, reconoció la validez de las razones del ayuntamiento de La Unión, pero falló a favor de la empresa Peñarroya. Fue el momento clave, la sentencia de muerte de la bahía de Portmán. A partir de ese momento, los vertidos fueron incontrolados.
Con la llegada de la democracia, la polémica volvió a encenderse en la prensa local en 1977. Pero nuevamente las “presiones” consiguieron silenciar el asunto. Ni siquiera la actuación de algunos políticos en 1977-78 consiguió nada, frente a la influencia y las presiones, y, porqué no decirlo, los sobornos de la empresa Peñarroya. Incluso en 1978 esta obtuvo los permisos para aumentar el volumen de vertidos. Y ello a pesar de que en este momento se conoce con precisión la elevada toxicidad de los estériles arrojados, tanto por la alta concentración de metales pesados (cadmio, plomo), como por la presencia de productos muy tóxicos usados en el lavado del mineral (sulfato de cobre, cianuro sódico, sulfato de cinc, ácido sulfúrico, entre otros).
A partir de 1980 la presión social y periodística aumenta. Incluso en 1986 se produce una espectacular acción de la asociación ecologista internacional Greenpeace, encadenándose algunos de sus miembros a las tuberías de vertido. Sin embargo ya es tarde. No sólo la bahía se ha perdido sino que la propia Peñarroya está buscando la forma de salirse del foco de atención.
Desde principios de los años 80 la actividad minera produce pérdidas. Además, tanto a nivel político, sobre todo desde 1982, con planes de obligar a la regeneración de la bahía, como a nivel social, comienza a exigirse una solución definitiva. También se plantean problemas laborales, ante el temor de los trabajadores a perder sus puestos de trabajo. Los intentos de ampliar la explotación minera a nuevas canteras choca con la oposición radical de los vecinos del Llano del Beal, en 1987-88. En ese contexto Peñarroya busca la salida, y en medio de las negociaciones abiertas en distintos frentes (paralización de vertidos, obligación de recuperar la bahía de Portmán, promesas de mantener la actividad, solicitudes de ampliar las explotaciones), el 20 de septiembre de 1988 da la espantada. Cede todos sus derechos mineros y propiedades a la empresa Portmán Golf, y desaparece de la escena. Se da la paradoja de que a partir de este momento, esta nueva empresa presionará para que la administración recupere con fondos públicos la bahía, y posteriormente, recalifique como urbanos los terrenos circundantes, en su gran mayoría propiedad suya.”

Hasta aquí el texto de la Wikipedia. No me extraña que en otras épocas las cosas funcionasen así, pero que una vez entrada la democracia y hasta prácticamente toda la década de los 80 la situación haya continuado no tiene ningún sentido, como no lo tiene el que estemos el año 2011 y la bahía continúe igual, sin haber movido nadie un dedo al respecto. De hecho, buceando en la web de Portmán Golf, he encontrado noticias de 2006 en la que las administraciones se comprometían a que la bahía estuviese regenerada en 2009, y dos años después continua igual. He visto alguna noticia de que está a punto de aprobarse la actuación sobre la zona, espero que sea así realmente.
Tal como he dicho al principio, yo me he criado en Puertollano, ciudad minera e industrial, donde también a partir de los años 70 se cambió al método de explotación de minas subterráneas por las de cielo abierto. Excepto algunas minas ya abandonadas en las que continúan los grandes socavones, la explotación mas grande, conforme se va explotando, se va cubriendo para que el terreno quede con la misma apariencia que antes. Además, una antigua montaña de escorias ha sido reconvertida en un espacio natural, y las antiguas infraestructuras mineras están siendo recuperadas como museo o para otros usos, como una antigua central eléctrica reconvertida en palacio de exposiciones (por cierto, también de la Sociedad Peñarroya, que también estuvo por la zona). Es solo un ejemplo de que los daños pueden ser regenerados durante la misma explotación o tras su abandono.

Simplemente espero con este post poder contribuir aunque sea con un granito de arena a que la bahía de Portmán se recupere

Otros enlaces sobre esta historia:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/bahia/toxica/Mediterraneo/elpepisoc/20101107elpepisoc_4/Tes
http://www.forocartagena.com/t215-la-destruccion-de-la-bahia-de-portman

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