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Cata de Vino Natural en Le Petit Bistrot

El miércoles 22 de febrero nos juntamos unos cuantos incondicionales de los vinos naturales en Le Petit Bistrót, restaurante francés en Principe de Vergara (Madrid), aprovechando la visita de las bodegas integrantes de los Vinos Singulares de Pagos Andaluces, es decir, las granadinas Barranco Oscuro y Cauzón y la cordobesa Marenas. También acudieron con sus vinos las manchegas Cano Zarco (Patio) y Ruiz Villanueva, así como Maestro Tejero de Peñafiel, y Fabio de Vinos Ambiz (Madrid). Para mi es un privilegio y un motivo de inmensa alegría el compartir con estos artistas del vino una tarde, mas allá de las catas, por su trato llano y cercano y por el aprendizaje que supone hablar con ellos acerca del vino y la viticultura.

La cita era a las 8 de la tarde. Cuando llegué yo ya estaban los representantes de las  bodegas andaluzas descorchando y sirviendo vino. Lo primero, una copa de Brut de Barranco Oscuro.

BLANCOS

Los vinos blancos fueron los protagonistas de las primeras catas. Carlos, el propietario del restaurante, nos preparó unos aperitivos para acompañar. Queso, oreja, pastelitos de atún, unos exquisitos hojaldres rellenos de espinacas o morcilla, y otras delicias francesas de las que desconozco su nombre pero que estaban para chuparse los dedos.

Enseguida llegaron las otras bodegas invitadas y el despliegue de vinos se multiplicó por las mesas del local. En blancos, catamos en general vinos del 2010, pero también probamos alguna muestra de depósito del 2011. Me sorprendió gratamente el Viognier de Barranco Oscuro, un vino con mucho carácter y con muchos matices, pero que desgraciadamente tendrá una producción muy limitada. También me gustó mucho el Patio Airen 2010 de Samuel Cano, muy redondo en esta añada. Otros vinos que merece la pena tener en cuenta son el blanco Cerro Encinas de Marenas, un coupage de Montepila, Moscatel y Colombar. Por parte de Cauzón, el blanco 2010 con un 30% Sauvignon blanc- 30% Chardonay- 30 %Viognay – 10 % Torrontés, y por parte de Alfredo el Lovamor, 100% Albillo, un vino de gran expresión varietal y el Malvar maceración carbónica de Vinos Ambiz

TINTOS

En cuanto a los tintos, aunque todas las bodegas acudieron con sus respectivas gamas casi al completo, haré reseña de aquellos que suponen novedad (al menos para mi) o mas me impresionaron:

Garnata, de Barranco Oscuro, elaborado con Garnacha alpujarrense, muy distinta a las Garnachas de Madrid o del noreste de España. El Maceración Carbónica Mas Cabal de Marenas, con original etiqueta representando una espada y una leyenda que dice algo así: Naturala vina est liberta vina. Toda una declaración de intenciones. Por parte de Cauzón el Lozano, coupage de Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon. De Samuel Cano el siempre apetecible añada tras añada Patio selección, de Alfredo Maestro el Tinto Castrillo de Duero y de Vinos Ambiz el coupage Las 5 en Punto, que cada día que pasa se encuentra mas redondo y que he de decir que gustó mucho a todos los presentes.

Mención aparte quiero hacer de los vinos de la bodega manchega Bruno Ruiz, ya que era la primera vez que yo tenía contacto con los vinos de esta bodega y nunca he hablado de ellos, aunque si la conocía de oídas. Acudió al evento representada por David Rodríguez, y presentó los siguientes vinos:

–          De sol a sol – cepas Viejas 2009. La elaboración es sorprendente, con 1 año maceración pedicular (toda la pasta de la uva) Aunque domina la Airén 85%, lleva un 15% de Moscatel + Chardonnay pasificadas. La elaboración es independiente para cada variedad, pero al segundo año se prensan y se dejan juntos otro año en deposito con las lías.

–          Pampaneo Tempranillo 2011. También macerado con la pasta durante unos 90 dias y estabilizado por frío.

–          Ruiz Villanueva 2006. Elaborado con un 75 % de uva Cencibel, 15 % de C. Sauvignon y 10% Merlot. Este vino reposa en depósito durante un año, tras una larga maceración para después pasar a crianza en barricas de roble francés y americano usadas durante unos 24 meses y al menos un año de botella.

Tras las catas, y ya rozando la medianoche, una vez el público asistente se había marchado, llegó la hora de disfrutar de la cocina de Le Petit Bistrot. A los aperitivos que fue sacando Carlos durante toda la tarde se unió una cassoulet de pato de la que acompaño foto,  aunque aquí solo pueda intuirse la parte visual de lo espectacular del plato, y de postre unos pastelillos rellenos de chocolate caliente, que acompañamos del Garnacha dulce de Barranco Oscuro, el XARAB. Esta fue la guinda de una maravillosa tarde-noche en torno al vino natural

Galeria de fotos:

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La felicidad absoluta

Recuerdo aquellas tardes de mi infancia, en los primeros días de verano, cuando el sol ya caía tras los muros de la casa, y la temperatura hacía agradable tumbarse sobre la hierba del patio trasero. Las golondrinas comenzaban a surcar el cielo realizando bruscos e inesperados cambios de dirección en busca de su alimento. Yo, tumbado boca arriba, con los brazos a modo de almohada tras mi cabeza, las observaba, y dejaba mi mente en blanco, sin más pensamientos en mi cabeza que el posible itinerario de los pájaros. Cero preocupaciones, cero problemas. Mi madre cosía un poco mas allá, donde el sol aún calentaba sus piernas, castigadas por las varices, y sobre su cabeza caía la sombra de un laurel. Un poco mas tarde, los murciélagos tomaban el relevo de las golondrinas, cuando la creciente oscuridad permitía ver el brillo de las primeras estrellas.

 

Cada vez que regreso en verano  a la casa donde crecí para pasar un fin de semana con mi padre, me tumbo en la hierba al atardecer, viendo a las golondrinas realizar sus vuelos. Pero ya no es posible dejar mi mente en blanco. Siempre hay algo pendiente de hacer, algún problema por resolver, alguna incertidumbre en el futuro.  Y sobre todo, ya nunca mas estará mi madre al fondo, cosiendo baja la sombra del Laurel.

 

La felicidad absoluta se convierte, con el paso de los años,  en felicidades relativas, como son esos recuerdos, como el sorbo de un buen vino