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Cebreros 2.0: Visita a Rubén Diaz

????????????????????Vuelvo a Cebreros, es mi segunda visita, pero si algo tengo claro es que no va a ser la última. El año pasado por estas fechas tuve la ocasión de conocer estas tierras y sus vinos, de la mano de Guillermo y Juan Carlos de Maldivinas, y de Rubén Díaz, viniviticultor de la zona. Sin embargo nos centramos mas en las parcelas y los vinos de Maldivinas, por lo que le debía una visita a Rubén para conocerle mejor a el, sus viñas y sus vinos.

Rubén es oriundo de Cebreros, en su familia siempre hubo viñas y vivieron de ello, como casi todo el mundo en Cebreros hace dos generaciones. Sin embargo su padre ya empezó a apartarse de este mundo, montando otro negocio, y para Rubén ya era mas un recuerdo de familia que otra cosa. Afortunadamente conservaron parte de los viñedos familiares, pequeñas parcelas distribuidas por aquí y por allá, y un día visitándolas con su padre le empezó a entrar el gusanillo de la viticultura, y de hacer su propio vino. Para ello, recurrió a la experiencia familiar y a la viticultura tradicional y empezó a recuperar estas parcelas, dándoles un tratamiento ecológico, y en algunos casos cerca de la biodinámica. Por supuesto las variedades son las autóctonas de la zona, la Garnacha en tinta y la Albillo Real en blanca, muchas de ellas recuperadas del olvido

En esta ocasión nos centramos en visitar las parcelas de Albillo, ya que el año pasado ya estuvimos viendo las de Garnacha. Para llegar a la primera parcela, y tras recorrer un camino de tierra, tuvimos que hacer andando un pequeño trecho para llegar a ella, ya que estaba en una empinada ladera tras un pequeño bosquecillo. Una ladera de orientación norte de suelo arenoso. Por supuesto, la única forma de trabajar estas viñas es a mano, con la azada, o bien arando con mulas. Esta parcela fue recuperada tras un pequeño incendio en la zona. Se pensaba que habían muerto, pero resurgieron de sus cenizas, y es que el fuego no pudo con estas viñas cuasi centenarias dado su vigorosidad.

Cepa de Albillo en la ladera tras el bosquecillo

Cepa de Albillo en la ladera tras el bosquecillo

Rubén me contó que la Albillo es de maduración muy temprana, y que el solía hacer la vendimia a finales de Julio. Como antiguamente en Cebreros se vivía de la venta de la uva, esto permitía a las familias poner uva en los mercados antes que otros, lo que les reportaba un beneficio económico antes de agosto o septiembre, fechas en las que maduraban otras variedades.

Posteriormente visitamos otra parcela, también cara norte, y como no en otra empinada ladera, y aquí ya se podían distinguir los futuros racimos brotar.

Futuros racimos

Futuros racimos

A continuación regresamos a pueblo, donde visitamos los dos espacios en los que Rubén vinifica. Uno es en una antigua bodega en una de las casas del pueblo, dando a la plaza. La bodega cuenta con tinajas de barro, encastradas en el suelo, y que todavía se usan para hacer el vino. Aquí catamos tres albillos, uno fermentado en depósito de acero inoxidable, otro fermentado en Barrica, ambos con un carácter aroma, color y sabor bien diferenciados aún tratándose de la misma variedad, en cualquier caso dos vinazos que ponen en valor esta variedad, tan escasa y deseada en Cebreros.

El tercero es un vino tradicional de la zona, el cual siempre tiene una base o “madre” antigua y se va rellenando poco a poco, al estilo de los vinos de Jerez. Rubén me contaba que era tradición que ante un evento importante en la familia, como una boda, el nacimiento de un hijo, etc, se llenaba una barrica. Ese vino se iba consumiendo, pero al año siguiente, cuando aún había vino del año anterior en su interior, se rellenaba con vino nuevo, y así sucesivamente todos los años. El resultado es un vino oxidativo, de elevado grado alcohólico, y que con el tiempo se va oscureciendo paulatinamente. Un vino sin duda muy interesante, por su resultado y por ser un pedazo de historia. La barrica del que me dio a probar tenía una “madre” que creo recordar era del 2004, y era un vino de un color ya bastante oscuro, color caoba, y un sabor untuoso, muy parecido al de algunos vinos de Jerez. Otra curiosidad de esta bodega es la antigua prensa eléctrica aún en funcionamiento, de la que podéis ver una foto a continuación.

Prensa Electrica

Prensa Electrica

Catando Albillo

Catando Albillo

?????????????????????????????????Tras la foto con el embudo en la cabeza, tradición entre los visitantes de Rubén, fuimos al otro espacio donde elabora, en los bajos de un edificio también en el centro del pueblo, que el llama su “trastero”, por lo que bromeó diciendo que en vez de vinos de garaje el elabora vinos de trastero. Aquí catamos sus “Garnachas”, cada parcela elaborada y criada por separado, en barricas usadas de roble francés de 250 y 500 litros. A la hora de elaborar el vino, Rubén tiene una filosofía propia, que suele pasar por añadir el 100 % de raspón, y luego va jugando con la extracción según la parcela y el año, dando mayor o menor extracción según va considerando. por supuesto todo se hace con levaduras propias, y sin ninguna química, solo añadiendo un poco de sulfuroso a la hora del embotellado, y si sabe que el vino va a ser para consumo reciente, ni siquiera eso. Los vinos que catamos estaban aún muy crudos, recién embarricados prácticamente, pero ya se dejaba notar el potencial en todos ellos, y sobre todo se dejaba ver su personalidad totalmente distinta en función de la parcela, vinos que destacarán, con el sello inconfundible de su autor.

Rubén en su "trastero"

Rubén en su “trastero”

Para terminar la jornada acudimos a comer al hotel Rural “El Rondón”. Joaquín, el director del establecimiento, se unió a la mesa, y disfrutamos de un exquisito menú del día, de una agradable conversación, y todo regado por uno de los vinos de Rubén, el “Cerro de la Estrella” 2010.

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He de volver pronto a Cebreros, ya que quiero conocer otros artistas del vino de la zona como Daniel Ramos, de Zerberos Finca, y además Fabó Bartolomei de Vinos Ambiz tendrá pronto bodega en la zona, así que creo que voy a continuar enganchado a esta zona para siempre.

Galería fotográfica:

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Fenavin, en una sola calle

Pabellón Noé, Calle 5. No necesité mas, o casi, ya que hice una pequeña escapada al pabellón vecino donde Fabio me presentó a Mónica de Pago casa del Blanco que mas abajo detallaré. Y no es que no me hubiera gustado visitar mas stands, pero es que aquí donde encontré todo lo que necesitaba de Fenavin en estos momentos. Amistad, buenas vibraciones, pasión y buen vino. Por supuesto que si hubiera ido algún día mas habría visitado a otras bodegas conocidas, o habría intentado descubrir nuevos vinos, sobre todo teniendo en cuenta que en la galería del vino tienes los vinos mas representativos de todas las bodegas sin necesidad de recorrer cada stand. Pero en un solo día por delante preferí dejar los experimentos para otro momento e ir a lo seguro. Además, no se puede decir que no descubriera nuevas cosas como ahora veréis:

Mi primer objetivo estaba justo en la mitad de la calle 5, donde se habían instalado el grupo de Vinos Naturales bajo el nombre de Caballo de Troya. Allí, junto a los ya clásicos para mi Vinos Ambiz, Barranco Oscuro, Marenas, Cauzón, Esencia Rural o Vinos Patio, descubrí nuevos integrantes de este grupo, y por supuesto me centré mas en ellos para descubrir sus vinos.

De los Arribes del Duero, en Zamora, llegó Charlotte Allen, también conocida por Carlota, con su vino Pirita, elaborado con variedades autóctonas de la zona como Juan Garcia, Rufete y Bruñal. Esta chica, llegada de Inglaterra, ha apostado por la tradición y ha conseguido *un producto fiel a su terruño, de gran expresión mineral. Un buen ejemplo de recuperación de antiguos viñedos.

Mas al norte, de Cangas del Narcea, llegó Nicolas Marcos, de Dominio del Urogallo, un hombre que dejó su bodega en Toro paro huir a Asturias en busca de viñas antiguas que recuperar, en busca de mas autenticidad, un nexo en común con la mayoría de los elaboradores agrupados en este proyecto de Caballo de Troya. Variedades como la Albarín blanca y tinta, la Verdejo Tinta, que reconozco que yo desconocía, o la Carrasquín, todo un descubrimiento para mi, y vinos como el Pésico, un vino anclado a su tierra, con toda la expresividad mineral que le dan los suelos de Pizarra, Antracita y Cuarzo.

De Valencia llegaba Rafa Lopez, con sus vinos 6º Elemento, donde la Bobal alcanza grandes cotas de expresividad. Rafa también viene de una reconversión en la manera de trabajar. Decidió apostar por la tradición, por como se habían hecho las cosas durante generaciones, descubriendo que aunque signifique mas trabajo también significa mas calidad y mejor expresión en la botella de lo que ofrece la tierra y el fruto. Como el dice, nuestros padres y nuestros abuelos no tenían una demostración científica, pero sabían que haciendo las cosas de una determinada manera funcionaban, y esa es la manera como a el le gusta trabajar.

También con Bobal trabaja Miguel J. Marquez su vino Miquelius 2005, un viejo conocido de hace años pero con el que no había vuelto a coincidir. Me encantó este vino, un tinto con algo de azúcar residual a partir de bobal sobremadurada, que me recordó a algún Fondillon de Alicante

El resto de integrantes de este stand ya eran por mi conocidos, por lo que me dediqué mas a charlar con ellos que a catar, aunque siempre tengo mis favoritos dentro de cada bodega, por lo que no dejé pasar la ocasión de catar esos vinos

Un poco mas adelante de la Calle 5 estaba un pabellón de la provincia de Avila, donde compartían espacio la bodega Maldivinas con sus Movida, y alguna otra novedad, y Daniel Ramos, de Zerveros Finca, un nuevo descubrimiento para mi. Comencé catando los vinos de Maldivinas. los Movida ya los había catado ya en primicia en mi visita del año pasado a su bodega y viñedos, sigo enamorado del laderas, con esa mineralidad salvaje, dada por unas viñas cuyas raíces taladran la roca, y la clara influencia del monte bajo, tomillos, romeros e hinojos que crecen libremente junto a las viñas, y una novedad, el Doble Punta, del que había visto el viñedo en mi visita pero aún no había catado. Un vino excepcional, en la línea de los Movida, pero con un carácter completamente diferente, con una personalidad muy marcada por el terreno, rico en cuarcitas de doble punta, de ahí su nombre. Por supuesto siempre estamos hablando de cepas viejas de Garnacha recuperadas

Después me acerqué a su vecino, de stand, y de bodega, ya que elaboran en el mismo espacio, al menos de momento. Daniel Ramos, de Zerveros Finca, otro artista de las Garnachas viejas de Gredos, y que como en Maldivinas elabora sus vinos diferenciando cada parcela y cada tipo de suelo. De hecho, llevó a Fenavin dos pequeños areneros con una representación del suelo de dos de sus parcelas, una de arena y otra de pizarra. Probé todos sus vinos, todos los tintos de Garnacha de distintas parcelas y suelos, y los blancos de la rara Albillo y de Sauvignon Blanc, y quedé enganchado a estos vinos. Ahora toca visitar a Daniel in situ, conocer esas parcelas y el trabajo que lleva a cabo.

Nuevamente recorrí esta milagrosa calle 5 del pabellón Noé, ahora en sentido inverso, y tras pasar nuevamente junto al Caballo de Troya, mi amiga Mar Galván me llevó a conocer a Jesús Hermida, alma del excelente trabajo que se lleva a cabo con la Verdejo en Finca Caraballas, uno de los mejores Verdejos de Rueda que yo haya probado, una bodega joven, no muy grande, y que trabaja en ecológico, toda una declaración de intenciones

Y como decía al principio, la única excepción a mi visita a esta calle de Fenavín fue la visita de la mano de Fabio al stand del Pago Casa del Blanco, y debo decir que quedé gratamente sorprendido, ya que sus vinos se alejan bastante del standard comercial. Probé los cuatro tinos de su gama Quixote, destacando el elaborado con Malbec y Cabernet Franc, una apuesta de su enólogo Antonio Merino con el que tuve ocasión de hablar. Se trata de un vino de fuerte personalidad y que desde luego rompe con la estandarización de sabores que vivimos en el mundo del vino.

Y con esto pongo fin a este extenso relato, pero que apenas obedece a unas escasas 6 horas de visita a la feria

Galería fotográfica:

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