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Catando las novedades del 2013 en El Tiemblo con Fabio Bartolomei y Daniel Ramos

Fabio venenciando en la tinaja de Sauvignon Blanc

Fabio venenciando en la tinaja de Sauvignon Blanc

Este lunes quedé con Fabio en la bodega de El Tiemblo para echarle una mano, pero al final hicimos poco trabajo, ya que yo no había catado sus vinos de este año, y son tantos que se nos llevó prácticamente toda la mañana.

Daniel Ramos de Zerberos Finca descubando Rufete de Salamanca

Daniel Ramos de Zerberos Finca descubando Rufete de Salamanca

Cuando llegué a la bodega Fabio todavía no había llegado, pero como comparte espacio con Daniel Ramos de Zerberos Finca, el si que estaba en la bodega trabajando, concretamente desculando una Rufete de Salamanca que estaba echando a la prensa, y me invitó a probar directamente del chorro que salía de la propia prensa. También estaba trasegando una tinaja de barro con Garnacha que también caté directamente del caño. Dos vinos aún muy verdes, pero que ya se podía apreciar su potencial, en especial la garnacha que parecía un vino ya casi terminado.

Catando directamente de la prensa

Catando directamente de la prensa

Con Fabio y Daniel

Con Fabio y Daniel

Mientras cataba los vinos de Daniel apareció Fabio y me ofreció catar los vinos del 2013. Este año va a batir record de variedades, de cantidades y de zonas vinificadas. Además, al vinificar algunas variedades de una misma parcela en diferentes recipientes, al final resultan vinos distintos con su propia personalidad y evolución. No se si recordaré todos los vinos y sus correspondientes zonas y envase de vinificación correctamente, pero voy a intentarlo. Perdona Fabio si me equivoco en alguna:

BLANCOS:

Sombrero del Malvar en la tinaja, que aún no ha desdendido

Sombrero del Malvar en la tinaja, que aún no ha desdendido

– Sauvignon Blanc de Cebreros (Ávila) en tinaja de barro. Según me comenta Fabio, la finca de la que proviene pertenece al grupo de Vega Sicilia, pero como no la utilizan ellos, la venden.
– Chelva de El Tiemblo (Ávila) en Acero Inoxidable. De esta, dos depósitos, con diferente evolución cada una
– Chelva de El Tiemblo (Ávila), de otra parcela, en acero inoxidable
– Albillo Real de El Tiemblo (Ávila) en acero inoxidable
– Malvar de Villarejo (Madrid) en tinaja de barro (tres tinajas diferentes, con sus propios hollejos y cada una ha evolucionado diferente)
– Airén de Carabaña (Madrid) No recuerdo si en barro o en acero.

TINTOS:

Trasegando la Garnacha de El Tiemblo

Trasegando la Garnacha de El Tiemblo

– Tempranillo de Carabaña (Madrid), ya reposando en barrica de 225 l usada
– Tempranillo de la zona de El Tiemblo también reposando en varias barricas de 225 l usadas
– Garnacha de Sotillo de la Adrada (Ávila) en depósito de acero inoxidable. Esta es la misma que ya elaboró el año pasado
– Garnacha de El Tiemblo. Cuando llegamos estaba en un depósito de plástico de 1.000 l, y este es el único trabajo de bodega que hicimos, trasvasando la mitad a una barrica de 500 l de roble francés usada

Como veis, un año muy provechoso para Fabio y Vinos Ambiz, con lo mejor de Madrid y de la zona de Cebreros.

Vista de la zona de vinificación de Fabio con las tinajas, depósitos y barricas

Vista de la zona de vinificación de Fabio con las tinajas, depósitos y barricas

Cata de los vinos de la microbodega del Alumbro (Zamora) en la Taberna Tempranillo de Alcalá

WP_20131119_001Una nueva cata en la Taberna Tempranillo de Alcalá de Henares, y de nuevo gratas sorpresas. Esta vez catamos los vinos de una pequeña bodega de Villamor de los Escuderos, un pequeño pueblo junto a la vía de la plata, a medio camino entre Zamora y Salamanca, y que elabora sus vinos bajo la D.O. Tierra del vino de Zamora. La bodega se llama Microbodega Rodríguez Morán, aunque también es conocida como microbodega del Alumbro por el nombre de sus vinos. Además, los vinos fueron maridados con productos artesanos de la tierra, como queso, paté y morcilla, toda una sorpresa que se trajo Juanjo de su tierra para acompañar a sus vinos, algo que se agradece ya que es llevar la cata un paso mas allá, aunque Inma también puso algo de su cosecha.
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WP_20131119_004Al frente de esta microbodega se encuentra Juan José Moreno, artesano del vino, que se ocupa de la viña y de la elaboración, si bien cuenta también con la ayuda de un enólogo, tratando de combinar lo mejor de la tradición con los conocimientos de un profesional, pero sin que las estrictas normas de la “escuela” influyan demasiado, y dejen campo libre a la filosofía natural que Juanjo quiere imponer en sus vinos. Cultiva con sello de agricultura ecológica, pero además elabora de forma natural, añadiendo dosis mínimas de sulfuroso y solo al embotellar.

Empezamos la cata con el blanco Alumbro 2012, un coupage de Verdejo, Godello, Albillo Real y Palomino, fermentado con levaduras salvajes y decantado a la intemperie aprovechando los fríos inviernos de la zona. Un vino realmente espectacular, con una elevada acidez, y casi 14º de alcohol, perfecto para maridar con un queso artesano de oveja de la zona que también trajo Juanjo

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WP_20131119_003Continuamos la cata con los tintos, comenzando por el 4 Ayres, vino mayoritariamente de Tempranillo con un poco de Cabernet, un vino joven con un ligero paso por madera y con u toco de carbónico que lo hacía único y especial, con mucha personalidad y alejado de los tintos comerciales al uso, pero que gustó mucho entre los asistentes a la cata, lo que demuestra que el gran público afortunadamente empieza a abrirse a nuevos sabores en el mundo del vino, aunque haya algunos gurús que traten siempre de desprestigiar estos vinos por el mero hecho de no ajustarse a unos patrones establecidos por ellos mismos. Maridamos este vino con unos pates artesanales, de codorniz en mi caso, aunque se podía elegir también callos y otros pates.

Pasamos después al Alumbro Tempranillo 2012, un vino al gusto mas comercial o mas “de Escuela”, al paladar, pero sin olvidar que estamos hablando de vinos de uva ecológica y de escasa intervención en bodega, lo que da un plus de calidad, maridado con morcilla zamorana, un placer para los sentidos en una noche fría como la de ayer.

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Y para terminar, una sorpresa por parte de Juanjo, un vino del 2005, anterior a la formación de la bodega, para mi junto al blanco, el mejor vino de la noche, un vino que llevaba en botella desde 2006 y había evolucionado de manera espectacular, estando en su plenitud en este momento. Mi mas sincera enhorabuena a Juanjo por sus vinos!

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En definitiva, otra noche memorable en la Taberna Tempranillo, sin necesidad de salir de Alcalá, por lo que vuelvo a felicitar a Inma y la animo a continuar con las catas de este tipo de bodegas que a mi tanto me gustan

Vinos Ambiz: entre la vieja y la nueva bodega

WP_002997El pasado dia 15 de agosto pude conocer la nueva bodega que comparte Fabio de Vinos Ambiz con Daniel Ramos de Zerberos Finca en El Tiemblo (Avila), dentro de la zona de Cebreros, en la falda sur de Gredos.

Pero antes de ver la nueva bodega, empezamos en la vieja bodega de Morata embotellando su Malvar criado en Tinaja de barro, tarea en la que también colaboró Omri Ram, un estudiante de enología israelí, que está en España haciendo una parada más en su camino alrededor del mundo estudiando la viticultura y enología del nuevo y del viejo mundo. Antes ya había pasado por Nueva Zelanda y América del Sur, y su próximo destino probablemente será Francia. Oyendo las historias de Omri, el trabajo resultó mas agradable y rápido, y para medio día ya teníamos embotellado todo el Malvar. Todavía quedan algunas barricas que embotellar en Morata, y algunas botellas que llevar, por lo que no será la última vez que pase por esta bodega.

Omri y yo mismo embotellando (Foto del blog de Fabio)

Omri y yo mismo embotellando (Foto del blog de Fabio)

Tras un buen almuerzo en el restaurante Licinia en Morata(si, los de la bodega del mismo nombre), partimos para El Tiemblo para ver la nueva bodega y de paso catar alguno de los vinos que ya están allí. Fabio piensa continuar con sus viñedos en Madrid, por lo que ahora deberá hacer mas kilómetros para realizar el trabajo de bodega. Además, elaborará uva de la zona de Gredos.

La nueva bodega es la antigua cooperativa del pueblo, por lo que es un edificio bastante grande de los años 50 en el centro del pueblo, junto a la plaza de toros, con unos enormes depósitos de hormigón, dividiendo el edificio en dos naves, una para el, y otra para Daniel.

Aspecto de la nueva bodega desde lo alto de los depósitos

Aspecto de la nueva bodega desde lo alto de los depósitos

Por supuesto, esos grandes depósitos no van a ser utilizados, ya que Fabio va a continuar con su estilo de pequeñas parcelas y pequeñas vinificaciones, utilizando sus depósitos de acero inoxidable de entre 200 y 700 litros, las dos tinajas de barro que ya tenía, y como novedad un par de depósitos de plástico de 1.000 litros y aprovechará también un depósito de hormigón mas pequeño de unos 5000 litros, así como algunas barricas a las que se le ha quitado la tapa para fermentar.

En cualquier caso, las condiciones de temperatura y humedad son mejores que en la anterior bodega, y espacio no falta por ningún sitio. Además era notable el trabajo y esfuerzo realizado hasta ahora para adecentar la bodega que había estado descuidada durante algún tiempo.

Fabio y Omri junto a una antigua bomba manual

Fabio y Omri junto a una antigua bomba manual

Una vez vista la bodega, procedimos a catar algunos vinos, todos conocidos por mi excepto uno, un experimento que ha realizado este año Fabio con la variedad Rojilla, y que ni siquiera el había catado todavía. La cantidad era ínfima, y solo salió liquido para llenar una damajuana de unos 10 litros, pero el resultado ha sido espectacular, un vino suave, delicado, de un tono rosado (aún habiendo estado 12 días con los hollejos) y muy frutal.

Vinos catados (foto del blog de Fabio)

Vinos catados (foto del blog de Fabio)

Espero volver pronto a la nueva bodega y espero coincidir en esta ocasión con Daniel Ramos para disfrutar también de sus vinos.

Cebreros 2.0: Visita a Rubén Diaz

????????????????????Vuelvo a Cebreros, es mi segunda visita, pero si algo tengo claro es que no va a ser la última. El año pasado por estas fechas tuve la ocasión de conocer estas tierras y sus vinos, de la mano de Guillermo y Juan Carlos de Maldivinas, y de Rubén Díaz, viniviticultor de la zona. Sin embargo nos centramos mas en las parcelas y los vinos de Maldivinas, por lo que le debía una visita a Rubén para conocerle mejor a el, sus viñas y sus vinos.

Rubén es oriundo de Cebreros, en su familia siempre hubo viñas y vivieron de ello, como casi todo el mundo en Cebreros hace dos generaciones. Sin embargo su padre ya empezó a apartarse de este mundo, montando otro negocio, y para Rubén ya era mas un recuerdo de familia que otra cosa. Afortunadamente conservaron parte de los viñedos familiares, pequeñas parcelas distribuidas por aquí y por allá, y un día visitándolas con su padre le empezó a entrar el gusanillo de la viticultura, y de hacer su propio vino. Para ello, recurrió a la experiencia familiar y a la viticultura tradicional y empezó a recuperar estas parcelas, dándoles un tratamiento ecológico, y en algunos casos cerca de la biodinámica. Por supuesto las variedades son las autóctonas de la zona, la Garnacha en tinta y la Albillo Real en blanca, muchas de ellas recuperadas del olvido

En esta ocasión nos centramos en visitar las parcelas de Albillo, ya que el año pasado ya estuvimos viendo las de Garnacha. Para llegar a la primera parcela, y tras recorrer un camino de tierra, tuvimos que hacer andando un pequeño trecho para llegar a ella, ya que estaba en una empinada ladera tras un pequeño bosquecillo. Una ladera de orientación norte de suelo arenoso. Por supuesto, la única forma de trabajar estas viñas es a mano, con la azada, o bien arando con mulas. Esta parcela fue recuperada tras un pequeño incendio en la zona. Se pensaba que habían muerto, pero resurgieron de sus cenizas, y es que el fuego no pudo con estas viñas cuasi centenarias dado su vigorosidad.

Cepa de Albillo en la ladera tras el bosquecillo

Cepa de Albillo en la ladera tras el bosquecillo

Rubén me contó que la Albillo es de maduración muy temprana, y que el solía hacer la vendimia a finales de Julio. Como antiguamente en Cebreros se vivía de la venta de la uva, esto permitía a las familias poner uva en los mercados antes que otros, lo que les reportaba un beneficio económico antes de agosto o septiembre, fechas en las que maduraban otras variedades.

Posteriormente visitamos otra parcela, también cara norte, y como no en otra empinada ladera, y aquí ya se podían distinguir los futuros racimos brotar.

Futuros racimos

Futuros racimos

A continuación regresamos a pueblo, donde visitamos los dos espacios en los que Rubén vinifica. Uno es en una antigua bodega en una de las casas del pueblo, dando a la plaza. La bodega cuenta con tinajas de barro, encastradas en el suelo, y que todavía se usan para hacer el vino. Aquí catamos tres albillos, uno fermentado en depósito de acero inoxidable, otro fermentado en Barrica, ambos con un carácter aroma, color y sabor bien diferenciados aún tratándose de la misma variedad, en cualquier caso dos vinazos que ponen en valor esta variedad, tan escasa y deseada en Cebreros.

El tercero es un vino tradicional de la zona, el cual siempre tiene una base o “madre” antigua y se va rellenando poco a poco, al estilo de los vinos de Jerez. Rubén me contaba que era tradición que ante un evento importante en la familia, como una boda, el nacimiento de un hijo, etc, se llenaba una barrica. Ese vino se iba consumiendo, pero al año siguiente, cuando aún había vino del año anterior en su interior, se rellenaba con vino nuevo, y así sucesivamente todos los años. El resultado es un vino oxidativo, de elevado grado alcohólico, y que con el tiempo se va oscureciendo paulatinamente. Un vino sin duda muy interesante, por su resultado y por ser un pedazo de historia. La barrica del que me dio a probar tenía una “madre” que creo recordar era del 2004, y era un vino de un color ya bastante oscuro, color caoba, y un sabor untuoso, muy parecido al de algunos vinos de Jerez. Otra curiosidad de esta bodega es la antigua prensa eléctrica aún en funcionamiento, de la que podéis ver una foto a continuación.

Prensa Electrica

Prensa Electrica

Catando Albillo

Catando Albillo

?????????????????????????????????Tras la foto con el embudo en la cabeza, tradición entre los visitantes de Rubén, fuimos al otro espacio donde elabora, en los bajos de un edificio también en el centro del pueblo, que el llama su “trastero”, por lo que bromeó diciendo que en vez de vinos de garaje el elabora vinos de trastero. Aquí catamos sus “Garnachas”, cada parcela elaborada y criada por separado, en barricas usadas de roble francés de 250 y 500 litros. A la hora de elaborar el vino, Rubén tiene una filosofía propia, que suele pasar por añadir el 100 % de raspón, y luego va jugando con la extracción según la parcela y el año, dando mayor o menor extracción según va considerando. por supuesto todo se hace con levaduras propias, y sin ninguna química, solo añadiendo un poco de sulfuroso a la hora del embotellado, y si sabe que el vino va a ser para consumo reciente, ni siquiera eso. Los vinos que catamos estaban aún muy crudos, recién embarricados prácticamente, pero ya se dejaba notar el potencial en todos ellos, y sobre todo se dejaba ver su personalidad totalmente distinta en función de la parcela, vinos que destacarán, con el sello inconfundible de su autor.

Rubén en su "trastero"

Rubén en su “trastero”

Para terminar la jornada acudimos a comer al hotel Rural “El Rondón”. Joaquín, el director del establecimiento, se unió a la mesa, y disfrutamos de un exquisito menú del día, de una agradable conversación, y todo regado por uno de los vinos de Rubén, el “Cerro de la Estrella” 2010.

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He de volver pronto a Cebreros, ya que quiero conocer otros artistas del vino de la zona como Daniel Ramos, de Zerberos Finca, y además Fabó Bartolomei de Vinos Ambiz tendrá pronto bodega en la zona, así que creo que voy a continuar enganchado a esta zona para siempre.

Galería fotográfica:

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Fenavin, en una sola calle

Pabellón Noé, Calle 5. No necesité mas, o casi, ya que hice una pequeña escapada al pabellón vecino donde Fabio me presentó a Mónica de Pago casa del Blanco que mas abajo detallaré. Y no es que no me hubiera gustado visitar mas stands, pero es que aquí donde encontré todo lo que necesitaba de Fenavin en estos momentos. Amistad, buenas vibraciones, pasión y buen vino. Por supuesto que si hubiera ido algún día mas habría visitado a otras bodegas conocidas, o habría intentado descubrir nuevos vinos, sobre todo teniendo en cuenta que en la galería del vino tienes los vinos mas representativos de todas las bodegas sin necesidad de recorrer cada stand. Pero en un solo día por delante preferí dejar los experimentos para otro momento e ir a lo seguro. Además, no se puede decir que no descubriera nuevas cosas como ahora veréis:

Mi primer objetivo estaba justo en la mitad de la calle 5, donde se habían instalado el grupo de Vinos Naturales bajo el nombre de Caballo de Troya. Allí, junto a los ya clásicos para mi Vinos Ambiz, Barranco Oscuro, Marenas, Cauzón, Esencia Rural o Vinos Patio, descubrí nuevos integrantes de este grupo, y por supuesto me centré mas en ellos para descubrir sus vinos.

De los Arribes del Duero, en Zamora, llegó Charlotte Allen, también conocida por Carlota, con su vino Pirita, elaborado con variedades autóctonas de la zona como Juan Garcia, Rufete y Bruñal. Esta chica, llegada de Inglaterra, ha apostado por la tradición y ha conseguido *un producto fiel a su terruño, de gran expresión mineral. Un buen ejemplo de recuperación de antiguos viñedos.

Mas al norte, de Cangas del Narcea, llegó Nicolas Marcos, de Dominio del Urogallo, un hombre que dejó su bodega en Toro paro huir a Asturias en busca de viñas antiguas que recuperar, en busca de mas autenticidad, un nexo en común con la mayoría de los elaboradores agrupados en este proyecto de Caballo de Troya. Variedades como la Albarín blanca y tinta, la Verdejo Tinta, que reconozco que yo desconocía, o la Carrasquín, todo un descubrimiento para mi, y vinos como el Pésico, un vino anclado a su tierra, con toda la expresividad mineral que le dan los suelos de Pizarra, Antracita y Cuarzo.

De Valencia llegaba Rafa Lopez, con sus vinos 6º Elemento, donde la Bobal alcanza grandes cotas de expresividad. Rafa también viene de una reconversión en la manera de trabajar. Decidió apostar por la tradición, por como se habían hecho las cosas durante generaciones, descubriendo que aunque signifique mas trabajo también significa mas calidad y mejor expresión en la botella de lo que ofrece la tierra y el fruto. Como el dice, nuestros padres y nuestros abuelos no tenían una demostración científica, pero sabían que haciendo las cosas de una determinada manera funcionaban, y esa es la manera como a el le gusta trabajar.

También con Bobal trabaja Miguel J. Marquez su vino Miquelius 2005, un viejo conocido de hace años pero con el que no había vuelto a coincidir. Me encantó este vino, un tinto con algo de azúcar residual a partir de bobal sobremadurada, que me recordó a algún Fondillon de Alicante

El resto de integrantes de este stand ya eran por mi conocidos, por lo que me dediqué mas a charlar con ellos que a catar, aunque siempre tengo mis favoritos dentro de cada bodega, por lo que no dejé pasar la ocasión de catar esos vinos

Un poco mas adelante de la Calle 5 estaba un pabellón de la provincia de Avila, donde compartían espacio la bodega Maldivinas con sus Movida, y alguna otra novedad, y Daniel Ramos, de Zerveros Finca, un nuevo descubrimiento para mi. Comencé catando los vinos de Maldivinas. los Movida ya los había catado ya en primicia en mi visita del año pasado a su bodega y viñedos, sigo enamorado del laderas, con esa mineralidad salvaje, dada por unas viñas cuyas raíces taladran la roca, y la clara influencia del monte bajo, tomillos, romeros e hinojos que crecen libremente junto a las viñas, y una novedad, el Doble Punta, del que había visto el viñedo en mi visita pero aún no había catado. Un vino excepcional, en la línea de los Movida, pero con un carácter completamente diferente, con una personalidad muy marcada por el terreno, rico en cuarcitas de doble punta, de ahí su nombre. Por supuesto siempre estamos hablando de cepas viejas de Garnacha recuperadas

Después me acerqué a su vecino, de stand, y de bodega, ya que elaboran en el mismo espacio, al menos de momento. Daniel Ramos, de Zerveros Finca, otro artista de las Garnachas viejas de Gredos, y que como en Maldivinas elabora sus vinos diferenciando cada parcela y cada tipo de suelo. De hecho, llevó a Fenavin dos pequeños areneros con una representación del suelo de dos de sus parcelas, una de arena y otra de pizarra. Probé todos sus vinos, todos los tintos de Garnacha de distintas parcelas y suelos, y los blancos de la rara Albillo y de Sauvignon Blanc, y quedé enganchado a estos vinos. Ahora toca visitar a Daniel in situ, conocer esas parcelas y el trabajo que lleva a cabo.

Nuevamente recorrí esta milagrosa calle 5 del pabellón Noé, ahora en sentido inverso, y tras pasar nuevamente junto al Caballo de Troya, mi amiga Mar Galván me llevó a conocer a Jesús Hermida, alma del excelente trabajo que se lleva a cabo con la Verdejo en Finca Caraballas, uno de los mejores Verdejos de Rueda que yo haya probado, una bodega joven, no muy grande, y que trabaja en ecológico, toda una declaración de intenciones

Y como decía al principio, la única excepción a mi visita a esta calle de Fenavín fue la visita de la mano de Fabio al stand del Pago Casa del Blanco, y debo decir que quedé gratamente sorprendido, ya que sus vinos se alejan bastante del standard comercial. Probé los cuatro tinos de su gama Quixote, destacando el elaborado con Malbec y Cabernet Franc, una apuesta de su enólogo Antonio Merino con el que tuve ocasión de hablar. Se trata de un vino de fuerte personalidad y que desde luego rompe con la estandarización de sabores que vivimos en el mundo del vino.

Y con esto pongo fin a este extenso relato, pero que apenas obedece a unas escasas 6 horas de visita a la feria

Galería fotográfica:

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Y en unos dias… ¡A FENAVIN!

Este año volveré a Fenavin despues de 6 años. Y no es porque me interese la feria en sí, sino porque este año va un nutrido grupo en representación de los Vinos Naturales, y aprovechando mi situación de desempleado no puedo dejar pasar la oportunidad de reunirme con ellos. Muchos son viejos conocidos, con algunos ya coincidí en aquella ocasión (ver reportaje pinchando aqui) otro son viejos conocidos pero es la primera vez que van, y otros solo los conozco de oidas, por lo que será un buen momento para saber mas de ellos y sus vinos. En cualquier caso una buena ocasión para reunirse con buenos amigos en torno al vino natural, y ver las impresiones de la gran cantidad de gente que descubrirá estos vinos por primera vez. Y de paso, catar los “otros” vinos, ¿por que no?

Esta es la relación de elaboradores naturales que se aguparán en un espacio, ni siquiera stand, de la feria:

Pavellon: NOE
calle: 5
Stand: 11

Alfredo Maestro (Bodegas Maestro Tejero) Ribera de Duero
Charlotte Allen (Almaroja) Zamora
Fabio Bartolomei (Vinos Ambiz) Madrid and Gredos
Friedrich Schatz (Bodega Schatz) Ronda
José Miguel Márquez (Marenas) Cordoba
Juan Pascual (Viña Enebro) Murcia
Julian R. Villanueva (Esencia Rural) Toledo
Manuel and Lorenzo Valenzuela (Barranco Oscuro) Granada
Miguel J. Márquez (Dagon) Valencia
Nicolás Marcos (Dominio del Urogallo) Asturias
Rafa López (Sexto Elemento) Valencia
Ramón Saavedra (Cauzón) Granada
Samuel Cano (Patio) Cuenca
Todd Blomberg (Benito Santos) Galicia

Enlaces relacionados:
http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html?vi_seccion=25&vs_fecha=201304&vs_noticia=1366950196

http://vinosambiz.blogspot.com.es/2013/04/hi-ho-hi-ho-to-fenavin-i-go.html

Degustación de vinos naturales en Le Petit Bistrot (Madrid)

La Garnacha de Cebreros

Le he estado dando vueltas a como debía titular esta entrada, pero he llegado a la conclusión de que ella era la protagonista y era la que tenía que destacar: La Garnacha de Cebreros. Uno no se da cuenta de la magnitud de ciertas cosas hasta que no las vive en persona. Había visto fotos, reportajes, había escuchado hablar de estas tierras. Pero hasta que no he estado allí, pateando las viñas (casi escalando en algún caso), catando los vinos, y charlando con sus gentes, no me he hecho una idea de la grandeza de esta uva y de la pasión que genera.

Cebreros está situado en la falda sur-este de Gredos, en la provincia de Ávila, pero muy cerca de la provincia de Madrid. Al sur discurre el rio Alberche, a unos 650 m sobre el nivel del mar  y al norte se elevan una sucesión de cerros cuyas cumbres superan los 1.300 m de altitud, lo que da una idea del desnivel existente. El pueblo queda entre uno y otro, y a ambos lados se suceden las viñas, en zonas más llanas al sur, y en escarpadas laderas al norte, pero todas ellas con gran personalidad.

El motivo de mi visita fue una invitación por parte de Guillermo y Carlos, de la bodega Maldivinas, elaboradores delos vinos La Movida, y de Rubén Díaz, viticultor y elaborador oriundo de Cebreros.  La visita tenía una doble vertiente, por un lado conocer el viñedo y los vinos, y por otro aportar el punto de vista de gente relacionada con el mundo del vino acerca del proyecto de creación de una D.O. Cebreros, para lo que se había convocado para la tarde una mesa redonda en el bonito hotel El Rondón. A la cita también acudieron Alfredo Maestro, de bodegas Maestro Tejero, y  Xavier Saludes, Sumiller, restaurador y gerente de la Vinoteca Tierra, que distribuye vinos tanto españoles como franceses e italianos, donde el concepto de terruño es el protagonista.  Pero vayamos por partes.

El viñedo y sus vinos

En Cebreros el concepto de terruño se lleva a su máxima expresión, y ya no solo se distingue por parcela, sino que dentro de una misma parcela se distingue incluso por orientación de la misma, vegetación circundante o tipo de suelo. La zona más al sur, la mas próxima al rio, es una zona granítica, mientras que las laderas del norte son pizarrosas, cruzadas por una veta de cuarcita. Comenzamos la visita por un viñedo de más de 80 años reconvertido en espaldera. La viña estaba ubicada en la zona sur del pueblo, la más llana. Este viñedo está gestionado por una familia de viticultores de la zona que lo trabajan con gran maestría, y el fruto es vinificado por Guillermo y Carlos de Maldivinas. Está dividido en dos parcelas y aunque en un futuro es posible que se vinifiquen por separado, para la cosecha 2011 se trabajará de forma conjunta.

La diferenciación de terruños llega incluso a subdividir las parcelas, como pudimos ver en La Movida, de donde surgen los vinos del mismo nombre, y es que la regla general es que cada vino lleve el nombre de la parcela de donde procede. Aquí se distingue entre la parte mas escarpada, a la que se denomina La Movida Laderas, de la parte mas baja que se denomina La Movida a secas. Incluso dentro de cada una de estas parcelas aún se puede diferenciar más. En la parte del Laderas se podía diferenciar entre la parte mas alta y la mas baja, predominando las notas de hierbas aromáticas en una, ya que conviven con la viña, y las notas minerales en otra, al tener importantes vetas de pizarra por donde se introducen las raíces. En esta ocasión ambas subparcelas pasarán a formar parte del mismo vino final, complementándose ambas con su respectivo aporte y dando como resultado una visión global de esta parcela. También la parte baja, la de La Movida a secas, se diferencia entre ladera este, ladera oeste y zona central, e incluso puede que se elabore por separado una pequeña zona arcillosa dentro de esta parcela

En cuanto a la viticultura, Maldivinas busca y esto es una circunstancia común en todas las parcelas, una buena cobertura vegetal del racimo, para que cuando lleguen los rigores del verano, el racimo esté a salvo. Para ello simplemente se despunta, consiguiendo que la fuerza de la planta se derive al desarrollo en la masa foliar.

Tras la visita a los viñedos nos dirigimos a El Barraco, a unos km en dirección Ávila, donde Maldivinas elabora sus vinos. La fermentación se realiza en depósitos de hormigón, y la crianza en barricas con más de uno o dos usos, mayoritariamente de 500 litros, y donde predomina la madera francesa. El hecho de que las barricas sean de mayor tamaño y la madera tenga ya algún uso, hace que la aportación de la madera sirva mas para redondear las asperezas del vino que para un aporte aromático, que desvirtuaría el trabajo en la viña y las características del terruño. El resultado final es increíble, vinos de una misma variedad, cuyas viñas se encuentran separadas por apenas unos metros, dan como resultado unos vinos completamente diferentes tanto en nariz como en boca, con una personalidad arrolladora cada uno de ellos. La Garnacha elevada a la enésima potencia.

Para Ruben Diaz, viticultor y elaborador de Cebreros, la filosofía de terruño es la misma, y cada uno de sus vinos se corresponde con la parcela de la que procede: Cerro de la Estrella, Cuesta del Tejar, Alto Valverde, El Arenero, son algunas de las parcelas que visitamos, muchas de ellas vecinas a las de Maldivinas. Para catar sus vinos esperamos a la comida en el Restaurante del Hotel El Rondón, donde catamos muestras de barrica previamente embotelladas por Rubén. El resultado, como era de esperar, unos vinos llenos de expresividad y personalidad, una vuelta de tuerca mas a la Garnacha cebrereña.

Destacar la comida en el Hotel El Rondón, un gran proyecto de gente de la zona que ha dotado a Cebreros de un establecimiento de primera categoría, muy importante a la hora de promocionar Cebreros y sus vinos. La carta apuesta por los productos de la tierra, y aparte de una exquisita carne pudimos degustar varios quesos de la zona.

 

La D.O. Cebreros

Este era uno de los motivos por los que acudimos a Cebreros. Se está tratando de dar impulso a la creación de una Denominación de Origen, para lo cual nos reunimos por la tarde en el hotel en torno a una mesa redonda para que los invitados  aportáramos nuestras ideas. Al evento acudieron además viticultores y productores de la zona, representantes de la cooperativa, el alcalde de cebreros y hasta algún periodista. Por parte de los invitados, es decir, de mi mismo como consumidor, de Xavier como comercializador y restaurador, y de Alfredo como productor, las ideas estaban bastante claras. Cebreros tiene un tesoro que justifica de sobra una D.O., sus garnachas y sus suelos,junto con la blanca Albillo, de la que desgraciadamente apenas quedan unas pocas parcelas, combinado con productores inquietos que las saben vinificar, por lo que se debe apostar por este valor para diferenciarse de decenas de  D.O. donde todo tiene cabida. Cebreros tiene una tipicidad propia que debe saber explotar, y si así se hace le auguro un gran futuro como D.O. de calidad

Galería fotográfica:

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Con Mar Galván en Vinos Ambiz

El pasado domingo 3 de junio tuve la suerte de compartir visita a la bodega y viñedos de Vinos Ambiz con Mar Galván. Conocí a Mar en la presentación de la nueva bodega de Alfredo Maestro en Navalcarnero, donde compartimos mesa con Fabio Bartolomei, y ya allí quedamos en que haríamos una visita a Vinos Ambiz cuando viniera a Madrid. Mar es enóloga, escritora y sobre todo poeta, y una apasionada de los vinos naturales. Esta doble faceta de enóloga y escritora hace que sus artículos relacionados con el vino y sus notas de cata cobren un carácter especial y vayan mas allá de una fría descripción, resultando amenos y descriptivos, rozando la poesía.

Fabio en el viñedo de Carabaña

Empezamos la vista por el viñedo de Carabaña. En una zona de monte bajo, con ligera inclinación, orientado al norte, lo que le hace aprovecharse de los rocíos mañaneros y dividido en tres parcelas, una de mayor tamaño y otras dos pequeñas parcelas, una separada por la carretera y la segunda en la parte mas alta separada por un camino. En total casi una hectárea de Airén y Tempranillo mezclados al azar, tal y como era costumbre hace muchos años cuando se mezclaban las variedades en una misma parcela. Las cepas tienen unos 40 años de edad, y cuentan con cubierta vegetal, lo que permite que la biodiversidad existente en la zona evite la existencias de plagas, eliminando el “bicho bueno” al “bicho malo” por decirlo de una forma sencilla. Con esto se consigue eliminar el uso de química doblemente. No se usan herbicidas, y no se usan plaguicidas. Lo único malo de estar en zona de monte es la existencia de una importante población de conejos, cuyas madrigueras pudimos ver, y que en determinadas ocasiones han mermado la producción de uva.

Madrigueras de los conejos

A continuación, nos desplazamos a unos 10 km, al viñedo de Villarejo. A diferencia del de Carabaña este Se encuentra en una zona mas llana, pero también con ligera inclinación y esta vez orientado al Este, lo que le permite mayores horas de insolación. Este es un viñedo de casi una hectárea de la variedad Malvar, propia de la zona, y que por el grosor y lo retorcido de las cepas muy bien podrían ser centenarias. También cuentan con cubierta vegetal y su cultivo es 100 % libre de química

Cepa vieja de Malvar

Tras los viñedos nos acercamos a la bodega de Morata, donde Fabio ya había puesto a refrescar sus vinos blancos. Comenzamos la cata por el Airén de Carabaña de 2011, un vino limpio, fresco, de trago fácil, el vino mas ortodoxo de la bodega, con una elaboración tradicional, pero con una peculiaridad, y es que durante su reposo en el depósito le salió un velo parecido al de los vinos de Jerez, dándole una personalidad especial. Después catamos los vinos estrellas de la bodega, cada uno con un proceso de elaboración que los hace únicos, vinos marcados por un carácter apabullante. Un Airén de Carabaña de Maceración Carbónica, un Malvar de Villarejo elaborado al modo de los tintos, es decir, en contacto con los hollejos, técnica de antigua tradición en la zona y ya casi en desuso, conocida como vino de “sobremadre”, y mas conocida a nivel internacional como “orange wine” o “vino naranja”, por el color que adquiere el vino. Y por último un Malvar fermentado y criado durante seis meses en tinaja de barro, vino experimental este año, pero que dado los buenos resultados obtenidos tendrá su continuidad en próximos años. El problema es que la tinaja es pequeña y la cantidad muy limitada, pero Fabio anda en busca y captura de una tinaja de mayores dimensiones, así que si conocéis de alguien que se la pueda ceder, no dudéis en decirlo.

Mar y Fabio en el viñedo de Villarejo

A continuación pasamos a los tintos, lamentablemente en el 2011 la cosecha fue minima (por culpa de los conejos), pero afortunadamente todavía le quedan vinos del 2010. Primero catamos el vino elaborado  en colaboración conmigo, Las 5 en Punto, con 80 % de Tempranillo de Carabaña, y después otras cuatro variedades al 5 %, Garnacha, Syrah, Petit Verdot y Airén, siendo las tres tintas compradas a agricultores de confianza que cultivan en ecológico, y el Airén también de Carabaña. El vino estuvo después 5 meses en una barrica nueva de roble americano, y en la actualidad lleva unos 8 meses de crianza en botella. Si bien al principio, nada mas sacar el vino de la barrica, pensamos que predominaba la madera, tras la crianza en botella se ha redondeado y afinado, y se ha convertido en un vino agradable y fácil de beber, y las notas mas maderizadas han dejado paso a la fruta. Este vino no va a tener continuidad con la cosecha de 2011, que como dijimos fue escasa, pero si trataremos de hacerlo con la cosecha del 2012

Los cuatro blancos catados

El segundo tinto que probamos fue un coupage de Tempranillo, Syrah y Petit Verdot, pero esta vez con crianza de mas de 12 meses en barrica usada francesa, también con uva del 2010, y que aún no está embotellado, un vino que aún aguanta algo mas de crianza y del que a buen seguro reservaré algunas botellas para mi bodega particular.

Tras la cata, una agradable comida en la terraza del restaurante La Tinaja de Morata, maridada con los vinos que llevó Fabio de la bodega

GALERIA DE FOTOS:

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RAW, The Artisan Wine Fair, London, 20 – 21 May 2012