Otros vinos de Hispanoamerica: Cuba, Venezuela, Colombia y Ecuador

Tras un breve descanso vacacional volvemos a ocuparnos del blog. Continuando con nuestro mapa del vino, y antes de pasar a los Estados Unidos, quiero hacer un pequeño repaso a otras zonas de Hispanoamerica donde se elabora vino, zonas con prometedor futuro, pero que no destacan en la actualidad por calidad ni por cantidad.

 Cuba

 De Cuba puedo hablar con conocimiento de causa, ya que durante mi viaje a la isla adquirí y probé alguno de sus caldos. El clima de Cuba no es el mas adecuado para la producción de uva, pero recientemente, y con participación de capital extranjero, se han creado dos empresas mixtas para producir vinos en Cuba:

 -Bodegas del Caribe, cuyo capital está repartido entre la bodega española Palacio de Arganza (Bierzo) y el gobierno cubano. Elaboran el tinto Castillo del Wajay elaborado con uvas Mencia, Cabernet Sauvignon y Tempranillo con 3 meses de barrica, y el blanco Doña Blanca, con Viura y Godello. Si bien en un principio los mostos proceden de España, están llevando a cabo plantaciones en la propia isla.

-Vinos Fantinel, Empresa mixta con participación de capital italiano. Importan el mosto de Italia, y con el elaboran los vinos “ San Cristóbal”, “Cortés”, “Soroa”, “Isla” y “Castillo del Morro”, vino que se vende a precios mucho más baratos que los de importación, y suelen encontrarse en los hoteles de Todo Incluido

 Venezuela

 La peculiaridad de Venezuela es que debido a su clima cosechan dos veces al año, por lo que en las etiquetas además del año aparece el mes de la vendimia. La producción más importante está dedicada a uva de mesa, si bien desde los años 80 una empresa, Bodegas Pomar, se atrevió a producir uva y vinos, contando los inconvenientes propios de la zona, a 10º de latitud norte. En la actualidad cuenta con viñedos de Tempranillo, Syrah, Sauvignon y Petit Verdot

 Colombia

 Destacan los vinos del Marqués de Villa de Leyva, que se cultivan en una finca llamada  Ain Karim, nombre de un pueblo en Israel que significa “tierra de prosperidad”. Es una de las pocas firmas que se atreven a elaborar vino en Colombia. Trajeron injertos de Cabernet Sauvignon y Sauvingon Blanc desde el viñedo Richter de Francia, y desde California introdujeron la Chardonnay.

 Ecuador

 En Ecuador se cultiva cerca de la costa, para aprovechar el efecto refrescante de la brisa del mar, así como en la zona montañosa de las provincias de Imbabura, Pichincha, Cotopaxi y Lonja. Las variedades son las autóctonas Nacional Negra y Moscatel Dorado Al encontrarse en una zona de clima tropical, es posible obtener 3 cosechas al año. Destaca el vino elaborado por el estadounidense Dick Handall, en una bodega llamada Chaupi Estancia Winery, a 10 km al sur de la linea del ecuador y a 2.400 m sobre el nivel del mar. Entre las variedades que cultiva tiene Cavernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir, Barbera, pero principalmente Palomino.

Brasil, ¿viticultura imposible?

Empecemos por el princio, es decir, por el título. Y es que en Brasil, aparentemente, puede que no se den las condiciones mas idoneas para cultivar la uva. Sin embargo es aquí donde encontramos paradojas como ser uno de los pocos paises con viñedos fuera de las regiones donde siempre se ha afirmado que puede ser viable la viticultura, es decir, entre los paralelos 30 y 50 en el Hemisferio Norte, y entre el 20 y 40 en el Sur. Sin embargo, el Vale do São Francisco se encuentra situado entre los paralelos 8 y 9 Sur, contando con un clima de tipo tropical semi-seco, con alternancia de un período más seco y otro húmedo, de modo que la producción de uva y vino se puede realizar durante todos los meses del año, y son posibles dos y hasta tres vendimias en un mismo año, para una misma parcela.

Por otro lado encontramos al sur, en el Estado de Rio Grande do Sul, la región de Sierra Gaucha, próxima a las condiciones geo-climáticas de los mejores viñedos del mundo, pero con lluvias que a veces resultan excesivas, especialmente en el momento que precede a la vendimia, lo que obliga en muchas ocasiones a realizar la vendimia antes de tiempo.

Sierra Gaucha es una región montañosa que concentra cerca del 90 por ciento de la producción de vinos de Brasil. Fueron los italianos, establecidos en la región entre 1875 y 1914 los que introdujeron la uva y la elaboración de vino, y ya en 1884 producían unos 8 millones de litros de vino. Ellos fundaron las primeras cantinas a comienzo del siglo XX, generalmente establecimientos familiares, algunos de los cuales aún existen.

Las variedades cultivadas son, en tintas, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Petite Syrah, Pinot Noir, Gamay, Malbec, Merlot, Zinfandel, y en blancas Chenin Blanc, Moscato Canelli, Sauvignon Blanc, Sylvaner, Chardonnay, Gewürztraminer, Pinot Blanc, Malvasia, Moscato, Riesling Itálico, Riesling Renano, Semillon, Trebbiano (Saint Emilion o Ugni Blanc)

   

Si bien no he encontrado vinos completamente naturales o ecológicos, si que hablaremos de dos pequeñas bodegas cuya producción es artesanal

Una de ellas es Dom Candido. La familia Valduga, originaria de Roveretto en el Tirol italiano, llegó a Brasil en 1875. El viñedo originalmente ocupaba un área de 12 hectáreas, recientemente fue ampliado en otras 50. La fabricación es artesanal y se limita la cantidad de vinos, ya que el objetivo es la calidad y no la cantidad.

La otra es Cantina Tonet, explotación familiar con más de un siglo a sus espaldas, también de producción artesanal pero que en los últimos tiempos han sustituido las antiguas cubas de madera por las de acero, y han realizado cursos de especialización en Italia. Cuentan con una superficie de 16 hectáreas de viñedos, donde se cultivan Cabernet Sauvignon y Merlot.

Areas de cultivo de la vid

Areas de cultivo de la vid

Viniviticultura en Chile y el proyecto de Alvaro Espinoza

Continuamos nuestra búsqueda de vinos afines a los naturales por el cono sur americano para completar la trilogía de Argentina y Uruguay con Chile. Pero veamos primero los orígenes de la viniviticultura chilena. 

Como no, las primeras vides llegan con los conquistadores españoles, quienes introdujeron la vid para producir el vino de misa. Pero como en la vecina Argentina es en el siglo XIX cuando se empieza a explotar el viñedo como negocio. Las primeras importaciones de variedades europeas llegaron de la mano del Profesor Claudio Gay, de la Universidad de Chile, en 1830, y posteriormente el aristócrata y empresario Silvestre Ochagavía, en 1854. que introdujeron cabernet sauvignon, sauvignon blanc, semillón, pinot noir y riesling. La adaptación al suelo y al clima chileno fue rápida y se dice que estas son las únicas uvas de esas variedades que existen tal y como eran antes  de la epidemia de filoxera. 

Pero los chilenos no solo importaron las variedades, sino que también contrataron los servicios de viticultores y enólogos franceses para que se encargaran de las viñas y de los procesos de producción. 

En cuanto a las características climáticas, vienen determinadas por la escasa distancia entre el océano pacífico y la cordillera andina, con altitudes superiores a 5.000 metros, dando como resultado que, en los valles donde se practica la viticultura, a medio camino entre la cordillera y la costa, nos encontramos con un clima templado, con un régimen de lluvias muy parecido al mediterráneo. 

En cuanto a las zonas vinícolas, estas se corresponden con los valles que fluyen de la cordillera al océano, dando como resultado cinco grandes regiones vitícolas (Atacama, Coquimbo, Aconcagua, Valle Central y Región Sur) y 15 subregiones, dentro de las cuales encontramos los famosos valle de Casablanca y valle del Maipo. 

Y es en este último donde encontramos una bodega que surgió como una mera afición, para hacer vino para consumo propio y como escuela para sus hijos, un proyecto muy parecido al que yo estoy intentando emprender.  Así nació Antiyal, cuya primera cosecha fueron 3.000 botellas de un vino con un coupage de Carmenere, Cabernet sauvignon y Syrah. Mas tarde lanzarían su vino Kuyen, un coupage de Syrah y Cabernet sauvignon. Hoy la producción asciende a 7.000 botellas de Antiyal y alrededor de 12.000 de Kuyen. 

Y la parte que más nos interesa, toda la producción de la uva se realiza de manera orgánica y siguiendo las prácticas biodinámicas, consiguiendo de esta manera una mayor calidad de la materia prima así como un reflejo en los vinos del terruño y garantizar las propiedades de la tierra para las futuras generaciones.

Se restringe el riego a lo mínimo imprescindible y se reduce la producción de la planta hasta unas 4 toneladas por hectárea, para una perfecta maduración de la uva.

Los abonos se producen a partir de residuos orgánicos procedentes de la misma finca.

El artífice de estos vinos es Alvaro Espinoza y su familia, un ejemplo de agricultura sostenible y un proyecto en el que yo mismo me veo reflejado. Yo, de mayor, quiero ser como Alvaro

De Uruguay, el Tannat y la familia Pisano o los vinos naturales uruguayos

Quiero dedicar este artículo al equipo de somosene, y en especial a Malena, de Observatorio de Vino, por su labor en difundir la cultura del vino y en especial los vinos naturales.

 

Si bien las primeras vides llegaron a Uruguay  en el siglo XVII de mano de los  conquistadores españoles, es a mediados del siglo XIX cuando la vid llega a Uruguay en forma mas importante introducida por inmigrantes europeos, en especial españoles e italianos, cuyos descendientes continuan explotando las bodegas en la actualidad. 

En cuanto a las características del viñedo, influye de forma decisiva su situación a caballo entre el océano Atlantico y el Rio de la Plata. La brisa del mar ayuda a una correcta ventilación del viñedo. Los suelos son en su mayoría arcillosos y arenosos. 

En cuanto a las variedades, la estrella sin duda es el Tannat. Esta uva, cuyo origen está al sur de Francia, en el Marinan, llegó a Uruguay de la mano de Pascal Harriague, inmigrante vasco francés, que buscaba una variedad que se adaptara bien a estas tierras y que le permitiera producir un vino de calidad similar al Burdeos. Plantó unas 200 ha y en la actualidad representa el 25 % del viñedo del país. En Uruguay la región que concentra más del 60 % de la producción es el departamento de Canelones, ubicado en la región sur del país. Aún hoy es posible encontrar vides de tannat en el Uruguay, que tienen mas de 100 años.

En la actualidad esta variedad, a través del paso de los años, se ha diferenciado del Tannat francés y ha adquirido características propias.

Otras variedades que se cultivan son, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah y Pinot Noir en tintas y Chardonnay, Sauvignon Blanc, Gewuerztraminer, Pinot Grigio, Chenin, Muscat, Frontinan, Riesling Semillon, Muscatel Ottonel y Torrontes en las blancas

 En cuanto a los productores, la mayoría son bodegas de larga tradición familiar y muy respetuosas con los métodos naturales a la hora de elaborar sus vinos, tratando de no utilizar métodos intrusitos, por lo tanto muy similar a la filosofía de los vinos naturales en España o Francia. Entre estas bodegas destaca la de la familia Pisano, que ya elaboraban vinos en La Liguria (Italia), de donde procedía la familia antes de establecerse en Uruguay. La bodega data de 1924, cuando  Césare Secundino Pisano, elabora su primer vino. 

La Bodega produce en forma artesanal no mas de 350.000 botellas al año. Los viñedos crecen en suelos franco-arcilloso-calcáreos cercanos al Río  de la Plata, a 25 Km al norte de Montevideo. 

Son 15 hectáreas de Tannat, Cabernet Sauvignon y Merlot , además  de algo de Chardonnay y Sauvignon Blanc, que se cultivan y cosechan a mano. En los últimos años se han introducido las variedades Pinot Noir, Syrah y Viognier. 

La filosofía de la bodega es elaborar el vino de la forma más natural posible con bajos niveles de sulfuroso y la mínima manipulación. Una vez más nos encontramos con la filosofía de los vinos naturales por estos lares. El llenado y taponado de las botellas se realiza con pequeñas máquinas manuales, permaneciendo un mínimo de 6 meses de reposo en botella. 

Entre sus vinos destaca el RPF Tannat (Reserva Personal de la Familia), un 100 % Tannat, compuesto exclusivamente por las cosechas que se han destacado entre otras por su gran valor. Entre los RPF destacan también los monovarietales de Syrah, Pinot Noir, Merlot, Cabernet Sauvignon y un blanco de Chardonay 

Tambien elabora espumosos, y como curiosidad el Etxe Oneko, un vino fino espumoso natural que combina antiguas tradiciones de vinificación de los prestigiosos Oportos, Reciotos y Amarones, elaborado a partir de antiguos Tannat de selección pasificados en la planta. Viñas de producción mínima, excelentísima calidad y muy alta concentración, plantadas en 1942 por el fundador de la bodega.

Vinos artesanales de San Rafael: los vinos naturales argentinos

Recientemente recibí un comentario de Virginia Leopardi en el Blog. Virginia es productora de vino artesanal en San Rafael, al sur de la provincia de Mendoza, que es la principal zona vitivinicola de Argentina, y a través de su mensaje me despertó la curiosidad por conocer que se está haciendo en materia de vino a ese lado del mundo. Comienza así una nueva serie de reportajes sobre la viniviticultura al otro lado del charco, centrándonos en este caso en los vinos artesanales de San Rafael.

 

La historia vitícola de San Rafael comienza hacia 1880, con inmigrantes provenientes de Italia, España o Francia entre otros, gentes que ya cultivaban la uva en sus lugares de origen y que trajeron consigo sus variedades y sus conocimientos, convirtiéndose con el tiempo en uno de los principales motores económicos de la región.
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La zona está regada por los ríos Atuel y Diamante, y protegida de los vientos fríos del oeste y sur, por la cordillera de Los Andes y la Sierra Pintada, contando con un área de cultivo de unas 12.000 has. En cuanto a las variedades, la que se encuentra en  mayor proporción  es la Bonarda, que se piensa es descendiente del Cobeaux frances. Sin embargo, en Argentina se ha convertido en una uva completamente nacional, con cualidades propias. El resto de variedades de la zona son la Malbec, Cabernet Sauvignon, Pedro Ximenez, Chenin, Syrah, Chardonay, Merlot, Tempranillo, Torrontes Riojano, Sangiovesse, Semillon, o Tocai Friulano entre otras.

En este área se concentran multitud de bodegas, muchas de ellas pertenecientes a tradicionales familias sanrafaelinas. Sin embargo, y como es habitual en mis reportajes, vamos a centrarnos en un grupo de productores llamados artesanales, ya que son los que más se acercan al concepto de vino natural.

 

La elaboración de estos vinos artesanales está regulada por el I.N.V. (Instituto Nacional de Vitivinicultura) como “vino casero apto para el consumo”. Esta denominación está destinada a producciones artesanales que no superen los 4.000 litros.

 

El Grupo de Elaboradores de Vino Artesanal de San Rafael celebra cada año Envinarte, que podría ser algo parecido al Salón de Vinos Naturales que se celebra en España. Es un  encuentro anual de los elaboradores de vino casero, en el cual convoca a participar a los productores de San Rafael y General Alvear. Un evento que tiene por objetivo unir a los elaboradores de la zona para lograr, que sean cada vez mas reconocidos y valorados a través de una constante mejora en su calidad. Envinarte es un espacio de encuentro, competencia, examen y degustación de vinos artesanales. 

 

Dentro de estos productores se encuentran los vinos de Virginia Leopardi, elaborados bajo la marca de “finca La Rosendo” que podríamos considerar como dignos representantes de los vinos naturales en Argentina

 

La lectura de la información contenida en su página web http://fincalarosendo.com.ar , nos permite conocer mejor la filosofía que impregna estos vinos.

 

Para prevenir las enfermedades del parral se elaboran remedios a base de plantas y minerales. Las uvas, de la variedad Syrah, están libres de pesticidas y agroquímicos ya que se rigen por parámetros de producción natural o ecológica aún mas exigentes que los que marca la ley., usando compostajes y pasturas para proteger de la erosión y las altas temperaturas, cosechando a mano solo los mejores racimos y utilizando las propias levaduras de la uva, o levaduras seleccionadas que se siembran en los mostos.

 

Tras la fermentación, el INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura) analiza los vinos y  una vez aprobados, se realizan los trasiegos, estabilización, clarificación y filtrado. Una vez embotellado se realiza una guarda mínima de tres meses.

 

A pesar de practicar agricultura ecológica, en Finca La Rosendo no están certificados. La explicación, para no ser desvirtuada por mí, la transcribo integramente de su página web:

 

“Trabajamos toda la finca con los parámetros de la agricultura ecológica, sin embargo la certificación a través de empresas privadas no es el camino que elegimos para comercializar nuestros productos. Practicamos la autocertificación y promovemos el comercio directo entre productor y consumidor a precios razonables para los dos (comercio justo), esto significa que la persona que adquiere algo de lo que producimos, nos conoce, ya sea a través de la página, por haber visitado la finca o por comentarios de terceros.”

 

En definitiva, y empleando las palabras de Malena que tanto me fascinan, una actitud ante la vida más que un simple negocio.