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El vino en la India, un futuro prometedor

Viñedos de Grover Vineyards

Continuamos con nuestro mapamundi del vino avanzando ahora hacia Asia, y empezando por la India. El vino se ha elaborado en la India desde hace más de 5.000 años, de acuerdo a los restos de utensilios encontrados en los yacimientos pertenecientes a la civilización Harappa. Durante el periodo védico, el vino estaba asociado con Indra, y era una parte de las festividades religiosas. También era un preparado digestivo elaborado a base de uvas tintas maduras, canela, cardamomo, nagkesara, vidanga, tejpatra, pippali y pimienta negra, y contenía alcohol natural. Pero fueron los primeros viajeros europeos en los siglos XVI y XVII los que informaron sobre la existencia de los vinos de la India, que se producían en los viñedos reales, tanto tintos (Kandhari) como blancos (Bhokri, Fakdi, Sahebi). Bajo la influencia británica en el siglo XIX, los viñedos fueron establecidos en Cachemira y en Baramati (Maharashtra). Ya en aquellos años un buen número de vinos de la India fueron favorablemente acogidos por los visitantes de la Gran Exposición de Calcuta de 1884. Sin embargo, los viñedos indios fueron totalmente destruidos por razones desconocidas en la década de 1890. 

Debido al limitado consumo interno de vino y la escasa disponibilidad de variedades  para producir vinos de buena calidad, la producción de vino no tuvo mucho interés hasta la década de los 80 del siglo XX. En la actualidad,  en la India se cultiva una superficie de 60.000 ha con una producción anual de 1,6 millones de toneladas. Unas  38 bodegas privadas han surgido en el país, 36 en  Maharashtra, una en Karnataka y otra en Goa. Estas bodegas se establecieron inicialmente en virtud de colaboraciones con bodegas europeas, que también aportaron sus variedades: en cuanto a las tintas se introdujo el cultivo de Shiraz,  Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y Merlot además de la variedad americana Zinfandel. Para los blancos se introdujeron la Chenin Blanc,  Sauvignon Blanc, Ugni Blanc, Viognier, Chardonnay y Riesling. 

 Para satisfacer la demanda interna y para la exportación de vinos, la India pretende elaborar vinos de calidad comparable a los europeos o americanos, para lo que se han desarrollado políticas en beneficio de los viticultores y de las bodegas, como la creación del ‘Maharashtra Grape Board’ destinado a desarrollar canales de comercialización  para la uva. Esta política del Gobierno está encaminada a sostener el cultivo de la vid y la industria del vino en la India en general y de Maharashtra, en particular. Fruto de esta política es también el establecimiento de los llamados “wine Parks” o parques del vino, con el objeto de coordinar los esfuerzos de las agencias estatales y las partes interesadas, como los agricultores, procesadores, proveedores de servicios, etc. En la actualidad existen dos parques, el Godawari Wine Park en Vinchur, y el Krishna Wine Park en Palus, distrito de Sangli, además de un Instituto de Investigación, con los siguientes objetivos: 

  1. Dar formación a través de distintos cursos para el cultivo de la uva, la elaboración de vinos de calidad y su posterior comercialización.
  2. Establecer viveros para proporcionar viñedos de calidad a los productores.
  3. Elaboración de vinos a nivel de experimentación.
  4. Desarrollo de un laboratorio de control de calidad.
  5. Impartir técnicas de coupage o mezcla de los vinos.
  6. Explorar los mercados nacionales e internacionales.
  7. Dar ayudas y subvenciones a los viticultores para la elaboración de vinos.

 

PRINCIPALES BODEGAS:

Chateau Indage 

Ubicada en el valle Sahyadri de Maharashtra, fue establecida en 1984, con la colaboración técnica de Champagne Piper Heidsieck. Posee mas de 600 hectáreas de viñedos ubicados a 230 km de Mumbai. La bodega inició la revolución del vino indio en la década de los 80 con vinos para el mercado local, pero también exportados con éxito considerable, como el Omar Khayyam, un vino espumoso elaborado por el método tradicional. Fabrica 18 tipos de vino siendo las  principales variedades utilizadas la Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Ugni Blanc, Pinot Noir, Gamay, Riesling, Moscatel de Alejandría, Semillón, Sauvignon Blanc, Chenin Blanc, Tempranillo, Viognier, Shiraz, Malbec  y Garnacha. La ultramoderna bodega en Narayangaon,  produce una amplia gama de vinos de alta calidad, con una capacidad para producir más de tres millones de botellas de vino al año, con una cuota del 75% en el mercado de la India.  Sus vinos se exportan a Reino Unido, Suecia, Suiza, Alemania, Canadá, Bhután, Nepal, Sri Lanka,  Mauricio, Nueva Zelanda, Japón y U.S.A. 

Grover Vineyards 

 Ubicada en Dodballapur, 40 km al norte de Bangalore, al pie de las colinas de Nandi.  Sus vinos están elaborados a partir de viñedos en altura al norte de Bangalore. Las viñas se plantan a 2.000 metros sobre el nivel del mar y algunas variedades  pueden producir dos cosechas al año. Bangalore, con la combinación ideal de un suelo rico, bien drenado, días cálidos y soleados, noches frías y clima templado, fue seleccionado entre otros seis lugares como el sitio más adecuado para establecer la bodega. Treinta y cinco variedades de origen francés fueron plantadas para estudiar su adaptabilidad a las condiciones de la India, y evaluar cuales proporcionaban mas calidad al vino. En la actualidad, los viñedos Grover tienen más de 200 hectáreas de plantaciones. Cuenta con la  ayuda del omnipresente Michel Rolland y de Georges Vesselle para sus elaboraciones, sin embargo los vinos blancos y los tintos elaborados a partir de  Cabernet Sauvignon, Shiraz y uvas sin semillas Thompson, se realizan bajo la supervisión del enólogo Bruno Yvon. Las exportaciones son principalmente a Francia, EE.UU. y Reino Unido. 

Sula Vineyards  

Esta bodega se inició en 1998  cerca de la ciudad de Nashik, a 200 km al noreste de Mumbai y a una altitud de 600 metros. Fundada por Rajiv Samant, un ingeniero de software formado en Stanford y que trabajó en el Silicon Valley, EE.UU.. Inicialmente, estaba tratando de sembrar árboles de mango, pero se encontró con que su tierra, cerca del lago Gangapur, era similar al valle de Napa en los EE.UU.. Entonces, decidió dedicarse a la viniviticultura. Construyó una bodega con la ayuda de Kerry Damskey, un productor de vino del condado de Sonama en California y plantó Chenin Blanc y otras variedades. El edificio de la bodega fue diseñada por el Rahul Mehrotra, principal arquitecto de Mumbai. 

 La bodega está creciendo rápidamente durante los últimos años, lo que indica el potencial de la industria vitivinícola de la India. Los vinos de Sula están disponibles en los mejores hoteles y restaurantes en la India, como los de la cadena Taj, exportandose además a  EE.UU., Reino Unido, Francia, Italia, Canadá e Irlanda.

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Viniviticultura durante el Imperio Romano

Si bién dedicaré a la viniviticultura actual en Italia varios capítulos, quiero dedicar al Imperio Romano un capítulo aparte por la importancia e influencia que tuvo en el resto de Europa y paises del norte de Africa

El vino entró en Roma por el sur de Italia en el 200 a. C. procedente de Grecia, conociéndose esta zona como “Oenotria” que significa “tierra de uva”. El vino, junto con el aceite de oliva y el trigo, es la base de la alimentación de los pueblos mediterráneos, y sirvió para diferenciarlos de los pueblos bárbaros, que se caracterizaron por beber cerveza y utilizar manteca de cerdo. Durante el Imperio Romano el cultivo de la uva y la elaboración del vino se extendió por todos los territorios conquistados, llegando a tener viñedos incluso por encima de los 55º de latitud, en los países bálticos, Normandía, Flandes y norte de Alemania.

Los autores clásicos como Séneca en sus Epístolas, Juvenal en las Sátiras, Marcial en los Epigramas, Horacio o Petrónio, nos describen el uso del vino. Plinio el Viejo dedica uno de sus libros de Naturalis Historiae al mundo del vino empezando a describir una gran cantidad de variedades. También Apicio nos habla de su uso en la cocina, y Cicerón o Virgilio nos informan sobre su cultivo y elaboración. En la vendimia participaban los esclavos que se dedicaban a pisar la uva no pudiendo en ese momento comer ni beber. El mosto se fermentaba en grandes tinajas de barro que denominaban dolia. El dolium era una gran tinaja enterrada en el suelo hasta el cuello, lo que facilitaba el control de la temperatura. Las ánforas se dejaban envejecer en habitaciones en la parte alta de la casa denominadas apoteca, generalmente cerca de las salidas de la chimenea, lo que daba al vino un aroma a ahumado.

El vino, en todas sus variedades, además de ser la bebida por excelencia para acompañar la comida, sirvió para aderezar y guisar alimentos, ligar salsas, dar color, endulzar y conservar alimentos, y hasta para preparar remedios medicinales.

Tipos de vinos:

–      Vina Mera: son los vinos puros, lo que nosotros llamamos vinos naturales, simplemente mosto fermentado sin adición de agua ni edulcorante o condimento alguno. los más afamados fueron el falerno, el másico, el albano, el cécubo o el setino. Todos estos vinos se conocían por su lugar de origen, en lo que podríamos definir como el precedente a las denominaciones de origen actuales.

–      El mulsum es el vino endulzado con miel, que se elaboraba mezclando miel de primera calidad, con un vino de buena calidad como el falerno o el másico, siendo una bebida apreciadísima por los romanos.

–      El vina dulcia: Aquí se distingue entre el passum, obtenido a partir de las uvas secadas al sol (como los Pedro Ximenez) y los vina cocta, dulces y espesos debido a la cocción a que eran sometidos, que reducía el nivel de líquido, concentrando los niveles de azúcar.

–      El vina condita, también llamado vino artificiale o vina ficticia, son vinos condimentados con especias y hierbas aromáticas. Se obtenían mediante la maceración de las hierbas, y posteriormente se aderezaban con pimienta, y otras especias como el azafrán, y con resinas, como la almáciga (resina extraída de la corteza del alfóncigo). Se usaban como digestivos o tónicos reconstituyentes. 

No podemos hablar del vino en la Antigua Roma sin mencionar las bacanales. Estas fueron introducidas en Roma en el año 200 A.C. desde la cultura griega. Eran fiestas en honor al dios Baco (dios  romano del vino), en las cuales se bebía sin medida. Las sacerdotisas organizadoras de la ceremonia se llamaban bacantes y el nombre ha quedado asociado a las orgías romanas, pero en su origen eran celebraciones de tipo religioso y sagrado sin los excesos de las fiestas romanas. El culto originario era exclusivamente de mujeres y procedía del culto al dios Pan y a la diosa de la fecundidad Venus. La notoriedad de estas fiestas, donde se suponía que se planeaban muchas clases de crímenes y conspiraciones políticas, provocó en 186 a. C. un decreto del Senado, el llamado Senatus consultum de Bacchanalibus, inscrito en una tablilla de bronce descubierta en Calabria (1640) y actualmente en Viena, por el que las bacanales fueron prohibidas en toda Italia, excepto en ciertas ocasiones especiales que debían ser aprobadas específicamente por el Senado. Pese al severo castigo infligido a quienes se sorprendía violando este decreto, las bacanales continuaron, especialmente en el sur de Italia.

Para terminar, decir que en recientes estudios se piensa que el consumo de vino y otros alimentos en recipientes de plomo por parte de los senadores romanos puede estar detrás de la caída del imperio romano, ya que las dosis que de este metal entraban en el organismo eran tan elevadas que producían una intoxicación por plomo denominada “saturnismo” o “plumbosis”. El nombre que recibe esta enfermedad viene del dios romano Saturno y es llamada así porque a este dios se le representa como un demente. Esta enfermedad produce demencia y alucinaciones y hace que el enfermo se vuelva muy agresivo, lo que llevó al caos del Senado romano. Se piensa que Nerón o Calígula la padecían

Glühwein, vino caliente para la Navidad

Es tiempo de Navidad, y el vino no permanece ajeno a esta época, siendo uno de los productos estrella de la cesta de la compra en estas fechas. No se entiende la comida de Navidad sin un buen vino, y por supuesto nadie (o casi nadie) recibe el nuevo año sin brindar con una copa de cava o espumoso. Estas son nuestras costumbres, pero en los países del norte de Europa, debido a las bajas temperaturas que se registran en estas fechas, preparan una especie de ponche elaborado con vino y especias que se toma caliente.

Mercadillo navideño aleman

En Alemania, donde es muy popular en estas fechas en los mercadillos navideños (Weihnachtsmärkte), se le conoce como Glühwein. Tradicionalmente se toma durante el periodo de Adviento, que se corresponde con los meses más fríos del año.

 Su origen está en el Glögg, vino caliente especiado que se ofrece en Suecia cuando se recibe a los invitados para que entren en calor, acompañado de unas galletas de jengibre y unas almendras.

Para la elaboración del Glühwein se emplea vino tinto, sobre todo en Alemania, pero en Italia y Austria emplean también el vino blanco. Se pone el vino a calentar a unos 70 grados y se le añade canela, clavo, cáscaras de naranja o limón, anís y azúcar o miel al gusto. Lo ideal es dejar todos los ingredientes macerando la noche anterior y antes de servirlo, calentar a fuego lento hasta que el azúcar o la miel se disuelvan.

Grecia, cuna del vino en Europa

El vino llegó a Grecia desde la isla de Creta, donde había llegado a través de los fenicios, y fue en la Antigua Grecia donde se popularizó tanto que hasta le dedicaron un semidios: Dionisio, hijo de Zeus y de Semele, que según la leyenda trajo el vino desde el Asia Menor. Éste era empleado en las libaciones (rituales religiosos consistentes en derramar un líquido como ofrenda a los dioses), así como en los ritos funerarios y fiestas comunales. Desde aquí, el vino continuó su extensión por el resto de Europa.

Anfora griega en la que se representa a Dionisio, Dios del vino

Los autores clásicos escribieron mucho sobre las áreas productoras de vino, y sobre las fiestas relacionadas con este. Existen descripciones detalladas sobre los procesos de producción que provienen de inscripciones del 2.500 A.C. La prensa de vino más antigua del mundo que se conserva proviene de la región de Arhanes en la Isla de Creta, y autores como Homero describen en la Ilíada varias ciudades y regiones de Grecia como productoras de vino. El vino se servía en recipientes de diferentes formas y tamaños, como las Amphoreas, que se usaban para servir el vino, o las Kratiras, de gran tamaño, que se usaban para almacenarlo. Una de las Kratiras mejor conservadas se encuentra en el museo arqueológico de Salónica. 

El vino más popular es el retsina, que se elabora añadiendo resina de pino a vinos blancos durante la fermentación. Este vino tuvo su origen en la práctica de sellar los recipientes del vino, particularmente ánforas, con la resina del pino de Alepo.  La resina bloqueaba la entrada de aire, evitando así que el contacto con el oxigeno estropeara el vino y a la vez, infundía en él su aroma. 

El Mavrodaphne es un vino tinto dulce elaborado a partir de la variedad tinta local Mavrodafni. Inicialmente se transforma en vino en grandes cubas expuestas al sol. Una vez que alcanza un cierto nivel de madurez, la fermentación se detiene mediante la adición de destilado preparado a partir de añadas anteriores. Entonces el vino, que todavía contiene azúcar residual, se transfiere a las bodegas subterráneos para completar su maduración mediante el sistema de soleras. El resultado es un vino que presenta aromas y sabores de caramelo, chocolate, café, pasas y ciruelas. 

El Cair de Rodas es un vino espumoso elaborado siguiendo el método “champenoise” de segunda fermentación en botella, en bodegas subterráneas y a temperatura controlada. Elaborado a partir de la variedad Aziri, procedente de viñedos seleccionados de la zona montañosa, es fermentado y madurado durante 18 meses a baja temperatura

Dentro de la Grecia Clásica, fue en la zona de Tracia donde se daban las mejores condiciones para el cultivo a gran escala, por su clima templado y a la vez húmedo, y por la fertilidad de sus tierras. En la actualidad la viña se cultiva en casi todas las regiones de la Grecia continental además de en las islas. 

Hay nueve regiones principales de producción: Peloponeso, Creta, Grecia Central e Isla de Eubea, Macedonia y Tracia, Tesalia, Islas del Mar Jónico, Islas del Mar Egeo, Dodecaneso y Epira. En cuanto a las variedades, en Grecia se cultivan gran cantidad de variedades autóctonas prácticamente desconocidas en el resto del mundo. Dentro de las blancas destacan la Aziri, Aidani, Asirtiko, Batiki, Debina, Malvasía, Moshato (más conocida en España como Moscatel, en sus variedades Moscatel de Grano Menudo y Moscatel de Alejandría), Roditis, Robola, Savatiano, Verdea y Vilana. En cuanto a las tintas, las principales son Aguiorguitiko, Kotsifali, Krasato, Liatiko, Limnio, Mandilaria, Mavrodafni, Moscofilero, Negoska, Xinomavro, Stavroto. Pero tambien se cultivan variedades europeas como la Chardonnay, Sauvignon Blanc, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Cinsault, Garnacha, Merlot y Syrah.

Chipre y el Commandaria, el vino mas antiguo en producción

Las chipriotas son uno de los productores de vino más antiguos del Mediterráneo, ya que precedieron en al menos 2.000 años a los griegos. Los arqueólogos han hallado pruebas de que la elaboración de vino en la isla de Chipre se remonta a hace unos 5.500 años. De aquí pasaría a Grecia, y después a Roma.

Situada en el extremo oriental del Mediterráneo, la llamada isla de Afrodita ha sido deseada desde la antigüedad por numerosos pueblos entre los que se encuentran los fenicios, griegos, romanos y turcos. 

Se cree que de todos los vinos que se producen en la actualidad, el Commandaria, un vino chipriota dulce, es el más antiguo. En el siglo XI, cuando comenzaron las Cruzadas, los vinos de Chipre eran muy apreciados. Uno de los mas conocidos admiradores fue Ricardo Corazón de León. Fue por primera vez en el siglo XII que los Caballeros de San Juan lo llamaron Commandaria. Se trata de un coupage formado al 90 % de uva tinta Mavron con un 10 % de uva blanca Xynisteri, dejadas secar al sol entre 10 y 15 días para aumentar la concentración de azúcares, al igual que se hace con la Pedro Ximenez en Andalucia. Después el vino madura en barricas de madera durante al menos dos años, obteniendo un vino de aroma dulzón, y unos 15º de contenido alcohólico

En la actualidad, Chipre posee una superficie de 25.000 hectáreas de vid y una producción de casi 700.000 hectolitros de vino. Limassol es el centro de la industria del vino en Chipre. Alberga el festival anual de vino, del 27 de agosto al 8 de septiembre. Las mejores uvas se cultivan en las laderas del sur de Troodos, donde la lluvia es más regular, y en las llanuras costeras.

En cuanto a las variedades, destaca la Mavro en tintas y la Xynisteri en blancas como uvas autóctonas. Como uvas foráneas se cultivan variedades como Cabernet Sauvignon, Garnacha, Carignan Noir, Mataro, Chardonnay o Semillón. Están funcionando bien las mezclas con las variedades locales

De Irán, la vasija de vino más antigua, los persas y la uva de mesa

Vasija de vino hallado en los montes de Zagros

Este título puede parecer largo, pero resume la historia del vino en Irán. En las montañas de Zagros se ha encontrado una vasija con restos de vino perteneciente al 5.400 antes de Cristo, convirtiéndose en una de las pruebas arqueológicas más antiguas de la vinificación.

Esta es la prueba científica, pero los persas, que se establecieron precisamente en esta zona, tenían su propia leyenda acerca del descubrimiento del vino:

Un rey persa llamado Jamshid vio un día a un pájaro (símbolo del bien) al que intentaba estrangular una serpiente (símbolo del mal). El rey mató a la serpiente, y el pájaro en agradecimiento le trajo unas semillas de color verde brillante. Jamshid ordenó plantarlas en los jardines reales, donde se convirtieron en vides, de las que salieron las uvas. Cuando el rey probó un poco del jugo de las uvas, le pareció tan amargo que las  declaró como veneno. Un día, una bella esclava, una de las favoritas del rey, decidió suicidarse con el jugo debido a que estaba sufriendo terribles dolores de cabeza. Bebió varias copas, se durmió y se despertó curada. Ella le dijo al rey lo que había sucedido, que decidió probar la bebida de nuevo. Resulta que el jugo había fermentado convirtiéndose en vino . Esta vez lo disfrutó tanto que se lo recomendó a su pueblo como un medicamento, un uso que, en realidad, siempre ha tenido en la cultura persa.

Los persas no solo usaban el vino como medicina, sino que también lo ofrecían a los dioses y pagaban los salarios de los trabajadores. Además, según cuenta Herodoto, “después de bien bebidos, suelen deliberar acerca de los negocios de mayor importancia” y también que acostumbran “a examinar cuando han bebido bien, aquello sobre lo que han deliberado en estado de sobriedad”. También fueron los primeros en el difícil arte del Coupage o mezcla de vinos

Miniatura representando al Saghi y al Mei

En la Persia del siglo XI, encontramos a Omar Kayyam, poeta, filósofo, matemático y astrónomo, que en su célebre Rubaiyat, canta simultáneamente al vino y a la vida. El vino permite una liberación transitoria de la conciencia y por eso permite el aprovechamiento pleno del presente. Su vida ha sido recreada por Amin Maalouf en su novela histórica Samarcanda.

También persas son las sofisticadas pinturas en miniatura con temas escogidos principalmente de poetas como Hafez o Khaiyam, por lo que el vino, conocido como Mei, y el escanciador o Saghi, son la parte esencial de estas pinturas.

En cuanto a la geografía del vino, la principal zona productota históricamente ha sido en los alrededores de la ciudad de Shiraz. Ya en el siglo IX, gozaba de la reputación de producir los mejores vinos del Oriente Medio. El vino elaborado cerca de la ciudad era de menor carácter debido a la irrigación, mientras que los mejores vinos eran los elaborados a partir de los viñedos plantados en terrazas cerca de khoullar

La ciudad de Shiraz, cerca de las ruinas de Persépolis, se situa en los altos de Zagros, a casi 1500 metros sobre el nivel del mar. Su clima es suave en verano y templado en invierno. En la actualidad continúa produciendo uva, pero debido al rigor religioso de Irán y la prohibición de bebidas alcohólicas del Islam, ya solo se produce uva de mesa para consumo o pasificación.

Y no quiero terminar este artículo sin mencionar que en esta ciudad es donde algunos sitúan el origen de la variedad Syrah, que en otros países como Australia se la conoce más con el nombre de Shiraz. Según estas teorías, la uva habría llegado a Francia llevada por los cruzados, o bien por los fenicios. No sé si esta teoría será cierta, pero como hemos visto cualquier variedad cultivada en el mundo en la actualidad es muy probable que haya surgido de esta zona.

El Líbano: los fenicios y el origen del vino

Anforas fenicias

Anforas fenicias del museo de Murcia. La base cónica permitía que se pudieran clavar en la arena de las playas al descargarlas de los barcos

El Líbano está ubicado en la costa este del Mediterráneo en la llamada Media Luna Fértil. Pero miles de años atrás esta tierra se conocía como Fenicia, cuna de la civilización occidental, inventores del alfabeto, y sin duda uno de los primeros pueblos en elaborar vino

Si bien los indicios de la elaboración de vino llegan desde épocas prehistóricas(se han encontrado semillas de uvas con mas de 12 .000 años de antigüedad, depositadas en cavidades construidas en la roca dentro de cuevas), y se discute si fueron los sumerios los primeros elaboradores entre los rios Tigris y Eufrates (actual Irak), lo que parece claro es que la distribución del vino por toda la edad antigua tuvo a los fenicios como máximo exponente, propagando el viñedo y el vino, primero a Egipto y después por el resto del mediterráneo, ya que fueron un pueblo dedicado al comercio, transportando en sus barcos infinidad de mercancias entre las que se encontraban ánforas con vino y vides que plantaban en cada zona en la que se establecian. En la actualidad, regiones como Penedés, Malaga o Cadiz en España y Marsella,en Francia, deben su origen vitivinícola a los fenicios.

La propia Biblia ya sitúa el vino en esta zona que hoy se corresponde con El Libano, primero con Noé, considerado el primer vinatero. También Moisés cruzó viñedos en su camino a Canaán, y más tarde fue aquí donde Jesucristo convirtió el agua en vino, en las bodas de Caná. Durante el Imperio Bizantino, el cultivo de viñedos se extendió desde el valle del Bekaa a todo Medio Oriente para hacer vino sacramental. Desde entonces, cada monasterio estaría rodeado por un viñedo.

La historia vinícola moderna en El Líbano comienza en 1857, cuando un grupo de monjes jesuitas fundan el chateau Ksara en el valle del Bekaa. Los viñedos  están ubicados a una altura de más de 1000 metros, resguardados por las montañas que corren paralelas a la costa mediterránea. El clima se caracteriza por largos veranos templados, inviernos lluviosos, y una temperatura promedio de 25 grados. Las bodegas de esta zona son:

libanoKsara, ubicada en una gruta natural descubierta por los romanos, quienes construyeron varios túneles a partir de  ella. Estos fueron ampliados a su tamaño actual durante la primera guerra mundial, con una extensión de casi dos kilómetros. La temperatura de los túneles es ideal para el vino, manteniéndose todo el año entre 11 y 13 ºC. En cuanto a las variedades cultivadas destacan la Cabernet-Sauvignon, Syrah, Semillon, Grenache, Sauvignon-Blanc, Cinsault y Merlot 

Otra bodega importante es Château Kefraya se extiende por 300 hectáreas al sur de la ciudad de Chtaura. El viñedo, plantado en una sucesión de terrazas y colinas con cuestas muy empinadas, a una altitud de 950 a 1100 m. en un suelo arcilloso, con lima y piedras, junto con una luz solar excepcional, sin lluvias durante 6 a 7 meses del año.  Las variedades más comunes son Carignan, Syrah, Mourvedre, Grenache, Cnsault, Cabernet-Sauvignon, Clairette y Chardonnay.